(3-1) Valencia-Sevilla: Cruel final al sueño de Turín

El Valencia ganó con contundencia al Sevilla (3-1) en un partido en el que mereció conseguir el billete a Turín, pero el gol de Mbia en el minuto 94 rompió en mil añicos el sueño de conquistar la UEFA Europa League. Final cruel sin palabras adecuadas para expresar tanta tristeza.

Es difícil explicar negro sobre blanco el nivel de decibelios que sucedió al pitido inicial. El Valencia, empujado por su hinchada, tardó un minuto en disparar a puerta. Y eso que Bacca había tratado de descargarse de presión cayendo a tierra tras un contacto con Ricardo Costa. Mestalla no aflojó el pie del acelerador. Jonas avisó con un disparo sin potencia.

El Sevilla respondió con dos disparos lejanos de Rakitic y Bacca, tratando de marcar raya con el Valencia y disuadirlo de sus ansias ofensivas. No funcionó: los de Pizzi jugaban con los ojos inyectados en sangre y el corazón a mil por hora. Feghouli, un potro desbocado por banda derecha, se inventó el 1-0 de la nada tras una gran acción de Vargas y Joao.

El luso le puso el balón a la espalda de la defensa, y el argelino recortó con la derecha y definió con la zurda. Beto vio con desesperación como mancillaban su portería tras rozar en Coke el cuero. No había pasado ni un cuarto de hora: la remontada estaba más cerca.

Beto no pasó una buena noche. El portugués pagó con intereses su vergonzosa actuación antideportiva en la ida para con Alcácer. El meta tuvo que sacarse una mano milagrosa para evitar un autogol de uno de sus defensas. Minuto veinte y el agua no le llegaba al cuello. Jonas volvió a avisar de cabeza. Beto respiró hondo.

No tendría otra oportunidad. Jonas, siempre Jonas, hizo uno de los goles más bellos de la temporada. Estéticamente perfecto, marcando los tiempos. Inapelable remate que Beto rozó y, tras dar en el larguero, entró en la portería tras golpear en la espalda del arquero. ¿Autogol o golazo del brasileño? ¡Qué más da! ‘O Meteoro’ celebró el gol ante una grada enloquecida, fuera de sí, intensa y metida como nunca. Mestalla nunca falla, digan lo que digan y vendan lo que vendan.

Con dos goles y la eliminatoria igualada, llegó el turno de Diego Alves. El portero, tras más de un mes en cuarteles, salió al campo de batalla para dejar su huella en una guerra sin cuartel. Lo hizo, como siempre, con acciones que rozaron el calificativo de milagro. Diego sacó el cuerpo, las piernas y el corazón para tapar un remate en solitario de Reyes, que no estaba en fuera de juego. La ocasión más clara del partido para los hispalenses. Pero el Valencia tenía el comodín bajo palos. Vida extra.

La seguridad que Alves proporcionó a sus compañeros en la retaguardia hizo que el Valencia no sufriese más en el primer acto. El Sevilla creció en el tramo final, cuando el Valencia recobró la consciencia tras el frenesí ofensivo y se dio cuenta de que, a falta de 45 minutos, tenía la eliminatoria empatada. Con la grada convertida en el jugador número doce y Mestalla rendida a su equipo, el primer acto tocó a su fin.

DRAMA Y FINAL CRUEL EN MESTALLA

La segunda mitad no guardó apenas relación con la primera. Ni el Valencia salió tan intenso, ni el Sevilla fue tan reservón. El equilibrio de fuerzas se hizo más patente con el paso de los minutos. Eso sí, sin remates a portería en ninguna de las dos áreas.

La gasolina del Valencia empezó a agotarse antes que la hispalense. Pizzi introdujo a Fede en el costado izquierdo para dar relevo a un Piatti desfondado y absolutamente ‘tieso’. También el Sevilla movió ficha, pero no para mejorar sino para empeorar su equipo: retiró a Bacca, cansado aunque un peligro constante, para dar entrada a Gameiro. Los aficionados sevillistas no daban crédito.

Como un signo del destino, el Valencia hizo el tercero para castigar el error táctico de Emery. Fede botó el córner, el balón salió rechazado, rebotó en Ricardo Costa y quedó muerto. Mathieu y Beto se miraron, el balón cayó a los pies del francés y salió escupido al fondo de las mallas. Toda la rabia acumulada en el partido de ida, tras el atraco, tras el ‘guinde’ arbitral, se transformó en energía cinética en el cañonazo de Mathieu. 3-0 y Mestalla se convirtió en un manicomio maravilloso.

Quedaban veinte minutos, un mundo para un equipo acostumbrado a jugar al límite de sus posibilidades físicas. Parejo se marchó en olor de multitudes, entregado Mestalla a la calidad de su líder en la medular. Fuego trató de contener el juego en la medular, aunque esto supuso dar el control del esférico al Sevilla en el tramo final. Las rampas se llevaron por delante a Jonas, que se marchó en camilla dejando su sitio a Barragán.

Los minutos finales fueron de infarto. Absolutamente insoportables para cualquier valencianista de bien. Mestalla empujó y empujó, como una sola voz, dando aliento y fuerzas a unos chavales absolutamente muertos. Los cinco minutos de tiempo adicional parecieron cinco días. Y así, con crueldad, sin justicia, sin ningún tipo de merecimiento, M’bia hizo el 3-1. El final más triste para un sueño que fue real durante una hora.

El fútbol, ese deporte tan cruel.

Foto: AFP 

Ficha técnica

Valencia CF. Alves; Joao, R. Costa, Mathieu, Bernat; D. Parejo (Fuego 78′), Keita; Feghouli, Vargas, Piatti (Fede 61′); Jonas (Barragán 84′).

Sevilla CF. Beto, Coke, Pareja, Fazio, Navarro, Mbia, Carriço, Vitolo, Rakitic, Reyes (Marin 78′) y Bacca (Gameiro 65′).

Goles

1-0 Feghouli (min. 13); 2-0 Jonas (min. 26); 3-0 Mathieu (min. 67); 3-1 Mbia (min. 90+4)

Árbitro: Milorad Mazic (SRB). Mostró amarilla a Bernat (min. 53), Feghouli (min. 73); Alves (min. 82)

Estadio: Camp de Mestalla (50.000 espectadores)