(5-0) Valencia CF-Basilea: Alcácer, Vargas y Bernat mantienen el sueño de Turín

El Valencia se alió con la épica para rubricar una hazaña histórica tras tumbar al Basilea (5-0) y colarse en semifinales de la Europa League. Paco Alcácer se consagró con un ‘hat-trick’ maravilloso, y Vargas y Bernat acompañaron con sendos tantos. Mestalla vibró como hacía más de una década que no lo hacía.

El arranque del partido fue absolutamente de locura. El Valencia, ojos inyectados en sangre, marchó arriba con todo y a conseguir el primer tanto lo antes posible. La presión asfixiante en línea ofensiva obligó al Basilea a rifar balones y acumular pérdidas en zonas de peligro. Lo probó Feghouli desde la frontal, aunque el rebote se marchó a córner.

Los primeros diez minutos demostraron que el Basilea, imponente en la ida si echamos un vistazo al marcador de la ida, temblaba como un flan ante el empuje de los locales y de su hinchada. Parejo y Fede se hincharon a botar saques de esquina y acciones a balón parado, sin fortuna en el remate. Arriba, Vargas y Paco perseguían ese metro de ventaja que les permitiese definir en franquía.

Todo el equipo estaba metido con apenas un par de excepciones, como un Fede algo despistado y que perdió tres balones en la medular que obligaron a un esfuerzo extra a sus compañeros para recuperar el cuero. El árbitro tuvo que sacar la cartuchera y cortar un par de acciones bruscas por parte de los visitantes, aunque el balance acabó con amonestación para Feghouli tras recibir un manotazo de Safari, que hubiese supuesto su expulsión.

Tuvo que ser en una acción individual de Alcácer, siempre Alcácer. Joao se vió absolutamente sólo en el costado derecho, y dispuso de los segundos necesarios para levantar la cabeza y pensarse el centro. Su asistencia fue al pecho de Paco en velocidad, que mató la bola y fusiló a placer ante Sommer. Golazo del de Torrent para romper su sequía goleadora y llevar la locura a la grada. Licencia para soñar en el coliseo blanquinegro.

Con el Basilea desarbolado y batido en retirada, Mestalla rugió como nunca para llevar en volandas al equipo. Los suizos olvidaron su neutralidad para buscar el camino del excusado sin ambajes. El Valencia arrasó al Basilea en cinco minutos mágicos con un remate franco de Vargas que Sommer sacó en línea de gol; y el tanto del chileno en la acción inmediatamente posterior, cuando el ariete se elevó sobre el resto para cabecear a portería tras un córner botado por Parejo. Valencia entera tembló de emoción. Dos a cero y la locura en el estadio. “¡Sí se puede! ¡Sí se puede!”, despidió Mestalla a sus jabatos al descanso.

ALCÁCER SALTA LA BANCA E IGUALA LA ELIMINATORIA

Si alguno pensaba que el partido iba a bajar de revoluciones, no podía estar más equivocado. Tras un par de tímidos acercamientos, el Valencia volvió a desencadenarse y a marchar hacia el campo de batalla a pecho descubierto. Una, dos, tres… Acciones de peligro que pasaban por el área pequeña de un desorientado Sommer.

Atrás, Keita era un titán de color oscuro y con un murciélago bordado en el corazón. Insuperable por abajo, infranqueable por arriba, imparable al subir al remate. El malí, junto a Vargas -un remate del chileno se estrelló en el palo-, estuvieron a punto de hacer el tercero. También Mathieu se sumaba al ataque pese a presentar molestias musculares desde el arranque del segundo acto. El galo apretó los dientes y tiró de galones para aguantar el dolor.

Corría el minuto veinte de la reanudación cuando la madera, maldita madera, volvió a cruzarse en el camino del Valencia hacia Turín. Paco Alcácer dibujó en su mente una jugada imposible, y sus piernas estuvieron a punto de trazarla sin fallo en el mundo real: su tremendo disparo, ‘folha seca’ desde treinta metros, se topó con el dedo de Sommer para tocarla lo necesario para que se estrellase en el larguero. Ahí estaba el tercero. Quedaban veinticinco minutos. Y Alcácer se guardaba un as en la manga…

No fue un disparo más. Fue un remate con el corazón, no con el empeine. 35.000 personas golpearon la bola a la vez. La fuerza del disparo llevaba impresa los deseos e ilusiones de cientos de valencianistas en todo el mundo. El balón en largo fue ‘pinchado’ por Vargas, que cedió a Paco que llegaba desde atrás. Y como ya hiciese Juan Sánchez ante el Leeds hace más de una década, Francisco Alcácer García, de profesión goleador, buscó un hueco en la historia tras empatar la eliminatoria.

Lo más difícil se había conseguido, pero todavía quedaba tiempo para la épica. Mestalla ovacionó como nunca a Mathieu, de nombre Jeremy, de espíritu indomable. El galo aguantó media hora lesionado hasta que un golpe en el tobillo le impidió seguir. Se fue cojeando mientras Ricardo Costa hacía acopio de fuerzas para suplirle. El portugués entró de milagro en la convocatoria e iba a jugar los minutos más importantes de la temporada.

La providencia no estaba por la labor de echar un cable: el Valencia tuvo una más a tres minutos del final, y de nuevo el palo se obcecó en llevar el partido a la prórroga. Alcácer no había definido ante Sommer y Vargas había entrado con todo al remate. Con la gasolina agotada, el Valencia sacó toda la vergüenza torera de la que ha carecido en innumerables partidos ligueros este año. Lo buscó hasta el último minuto, hasta la última jugada. La prórroga, no obstante, fue inevitable.

EL VALENCIA SE GANA EL CIELO EN EL TIEMPO EXTRA

Con medio equipo ‘tieso’ y el otro medio sin energías, parecía impensable que el Valencia mantuviese la intensidad en ataque. Le costó cuatro minutos generar tres ocasiones de peligro, la última un remate de Parejo al primer toque que Sommer, el mejor de los suizos, despejó con el pie. Instantes después, a Díaz se le fue la cabeza y pateó a Jonas sin balón de por medio, ganándose la cartulina roja. Si con once el Basilea atacaba poco, los de Yakin renunciaron definitivamente a subir con un hombre menos.

El Basilea acabaría con nueve el choque tras la absurda expulsión de Sauro. El central vio una primera cartulina por un ‘pique’ con Vargas, y fue expulsado un minuto después por un entradón sin venir a cuenta en el centro del campo. En el entretiempo se vio a dos equipos fundidos, pero la moral era propiedad de los locales. Con la grada empujando, el Valencia salió a rematar la faena en plan torero.

Pizzi agotó los cambios a diez minutos del final. Entró Piatti por Joao, absolutamente exhausto. Serey Die tuvo el pase a semifinales en un remate que se envenenó tras rebotar en la pierna de Ricardo Costa. Y así, a ocho minutos del final, una jugada del recién ingresado dio al Valencia el premio gordo: Piatti desbordó por la izquierda y su centro bajo al primer palo encontró al de siempre. Al que nunca decepciona. A la reencarnación de Juan Sánchez. Al hombre de la noche, de la semana, del mes y del año. Alcácer quería esa pelota para él, firmada por sus compañeros. Su gol fue el de todos. Desde arriba, su padre sonrió.

Pese al gol, quedaba el colofón. El remate final. Bernat fue el encargado de poner la guinda con el quinto. El Valencia remontó contra todo y contra todos. El camino a Turín sigue despejado. El sueño, que estuvo cerca de desvanecerse, sigue más vivo que nunca.

Foto: AFP / Getty

Ficha técnica

Valencia CF. Guaita; Joao (Piatti 110′), Fuego, Mathieu (Ricardo Costa 72′), Bernat; Keita, D. Parejo; Feghouli, Vargas, Fede (Jonas 74′); Alcacer.

FC Basel. Sommer, Schär, Safari, Sauro, D. Degen (Aliji 60′), Serey Die, Delgado (Sio 52′), F. Frei, Marcelo Díaz, Elneny y Xhaka.

Goles

1-0 Alcácer (min. 38); 2-0 Vargas (min. 41); 3-0 Alcácer (min. 69); 4-0 Alcácer (min. 112); 5-0 Bernat (min. 118)

Árbitro: Viktor Kassai (húngaro). Mostró amarilla a Safari (min. 23), Feghouli (min. 25), Elneny (min. 61), Schär (min. 65), Vargas (min. 103); y expulsó por doble amarilla a Sauro (min. 103 y min. 104) y roja directa a Díaz (min. 100).

Estadio: Camp de Mestalla (30.000 espectadores)