El Antonio Puchades sólo exige una cosa: orgullo de filial valencianista

No es momento de venirse abajo. Nunca lo ha sido y nunca lo será. Es momento de reflexionar, darse cuenta de que uno forma parte de uno de los mejores clubes de España y Europa y hacer honor a esa camiseta sobre el césped. Contra cualquier rival, pero teniendo en cuenta las siete finales que le restan al Valencia Mestalla de Nico Estévez para lograr la salvación, es mucho más importante marcar la diferencia contra aquellos rivales de tu misma naturaleza.

No es tolerable que de los cuatro filiales -esperan tres duelos directos contra ellos en el próximo mes- que pueblan el Grupo III de Segunda División B, el peor sea el valencianista. Por clasificación y por sensaciones, metido de lleno en una montaña rusa futbolística que le lleva a dominar al líder de la categoría un fin de semana y siete días después a hacer el ridículo contra un equipo metido en puestos de descenso.

Todo el valencianismo sufre por su cantera, da lo mismo que desde la presidencia se le preste más o menos atención como ha pasado en otras épocas, porque el Antonio Puchades siempre va a tener a sus fieles que no fallan en cada cita. Pero no conviene engañarse ni girar la mirada, por mucho que desde algunos frentes se hable de que otros grandes equipos del Mestalla ya descendieron a Tercera División.

El ambicioso proyecto de la Academia Gloval necesita un filial en Segunda B, cerca de la élite, donde poder formar a los juveniles que precisamente este curso están siendo lo mejor del Valencia CF. El primer equipo pena por España, el filial roza el descenso pero los juveniles dominan en sus campeonatos.

Se avecina una profunda renovación en el Mestalla, de la que sólo se salvarán aquellos que dejen a un lado sus ambiciones de subir inmediatamente al primer equipo, aquellos que olviden las promesas incumplidas de antiguos gestores y hagan una piña capaz de llevarse por delante a los siete rivales que restan en el calendario.

El egoísmo ya tendrá cabida a partir de verano cuando toque negociar un contrato, al aficionado ahora mismo le preocupa mucho más que sus promesas demuestren de una vez por todas el orgullo de lucir la elástica blanquinegra.

¿Alguien cree que un equipo formado por varios futbolistas que ya han jugado en Primera y Segunda División no es capaz de derrotar al Elche Ilicitano, al Villarreal B, al Huracán Valencia, al Lleida, al Prat, al Espanyol B y al Sant Andreu? Tiempo de reproches habrá, y mucho, desde mediados de mayo, pero que no se oigan muy fuerte en unas semanas donde una pieza muy importante de la entidad se juega su ser o no ser en la Segunda División B.

Ahora los chavales y Nico Estévez necesitan toda la fuerza que les pueda transmitir el Antonio Puchades, para lograr ese triunfo que les ayude a despegar en un año muy pero que muy complicado a todos los niveles.