El factor de corrección y un ‘tweet’ milagroso

En este mercado de invierno que acaba de finalizar el director deportivo del Levante, Manolo Salvador, tenía tres grandes marrones que resolver.

El primero, reforzar el ataque porque Caparrós no contaba con el fiasco de fichaje que ha supuesto la contratación de Aloys Nong, ni con Ángel Rodríguez, además de las dudas que sigue generando el rendimiento de Babá tras su reaparición. El segundo, despedir a Chris Lell que se había convertido en un elemento molesto para el club y para la higiene de un vestuario que estaba harto del alemán. Y el tercero, darle una solución al ‘caso’ Remi Gomis que se iba a pasar la segunda vuelta comiendo pipas en la grada.

Tras observar el resultado de las salidas y las entradas, parece un acierto absoluto que Casadesús, Sissoko y Nagore se hayan convertido en los refuerzos idóneos y que sus contrataciones se ajusten exactamente a los parámetros económicos y deportivos. Sin embargo, este maravilloso desenlace se parece como una castaña a un huevo al prólogo de esta bonita historia que les voy a contar.

El Levante arrancaba el año 2014 con una victoria de siete partidos oficiales, los aficionados estaban decepcionados con la propuesta de Caparrós y tras la dolorosa derrota en Mestalla se mascaba la tragedia.

El equipo pedía a gritos un nuevo delantero, el Levante ya había contactado con Longo, pero se cambió la prioridad en el capítulo de llegadas por el último acto de indisciplina de Lell, que decidió ausentarse del enésimo entrenamiento sin ofrecer justificación alguna y que, unido al episodio en los calabozos de la Guardia Civil de Bétera, agotó la paciencia de Quico Catalán, que precipitó el fichaje de Nagore. Manolo sólo tuvo que retomar una negociación que quedó interrumpida con el Alcorcón desde el pasado verano.

Jornada de máxima tensión. Una primera parte desesperante ante el Málaga provocó los primeros pitos serios en la grada y Orriols estuvo a un chasquido de explotar si el equipo andaluz se hubiese adelantado en el marcador. Longo seguía esperando desde Verona a que se cerrase su fichaje, mientras Víctor Casadesús negociaba su traspaso al Elche, con el que llegó a tener a un principio de acuerdo verbal y que finalmente no supieron resolver Serrar Ferrer y José Sepulcre.

Y de repente, en mitad de los nubarrones apareció David Barral para ganarle el partido a Schuster y para meter al Levante en los cuartos de final de la Copa. Esa sonrisa picarona del gaditano contagió al equipo y la dura batalla ante el Barça fue la demostración del punto de inflexión que supusieron las victorias ante Málaga y Rayo.

Desde esa tranquilidad que se volvía a respirar en el interior del vestuario, el presidente aprovechó para machacar los teléfonos de los agentes de Ángel y Pallardó tratando de liberar, al menos, una ficha que le permitiera cerrar la contratación de Longo. La respuesta fue clara en ambos casos. No se van a marchar.

El delantero italiano ya no podía esperar más y el Levante inició los contactos con el Inter de Milán, que exigió una serie de condiciones contractuales para su cesión, a través de un frío correo electrónico y sin opción de renegociar esa propuesta. Son como las lentejas, las tomas o las dejas. Quico Catalán se sintió ofendido por la ‘chulería interista’ y ya saben que ‘para chulo, chulo, mi pirulo’. El presidente no estaba dispuesto a ceder por un variable de sólo dos partidos de diferencia y que supondría el hipotético ahorro de 50.000 euros de la ficha de Longo, al que dejó plantado en el aeropuerto de Bérgamo. El jugador todavía no da crédito a lo sucedido tras haber recibido las explicaciones oportunas.

Y entonces Manolo volvió a retomar las conversaciones que quedaron aplazadas en agosto con Víctor Casadesús, esperando la comprensión de Serra Ferrer y la presión que haría el futbolista tras la llamada de Luci. De paso, a Quico le ha venido de perlas el fichaje para enviarle un mensaje directo al ‘mister’ y no demore su renovación tras haber realizado una apuesta muy importante (cuatro años de contrato) por un jugador de su máxima confianza.

Ya les adelanto respecto al futuro del banquillo granota que Joaquín elegirá lo que más le interese a Caparrós y la incógnita no se resolverá hasta que consiga la permanencia. Quico lo sabe y por eso dice que será una negociación rápida. ¿Te vas o te quedas?

Me he dejado para el final el fichaje de Momo por lo cronológico y lo casual. Ni en el más profundo de los pensamientos de Manolo Salvador aparecía el nombre del centrocampista francés, que estaba en el paro desde septiembre. La lectura de un tweet de la Cadena SER les alertó de una negociación que se estaba produciendo en Valladolid y que se truncó por deseo de Sissoko, que decidió regresar a Valencia tras conocer el proyecto del Levante.

Además, el anuncio estratégico de su fichaje obligó a que Remi Gomis cambiase las bolsas de pipas por jugar dos años en el Nantes y a que Nong aceptase un préstamo al Recreativo, confiando en una revalorización que permita su devolución a Bélgica. Y para rizar el rizo, el Lokomotiv traspasó al Al-Jazira a Caicedo y al Levante le lloverá medio millón de ‘pavos’ por un porcentaje que se reservó de una futura venta de ‘Felipao’.

Les prometo que lo que están leyendo es exactamente lo que ha ocurrido en esta locura de mercado con final feliz.  Y no puedo ocultar que cada día estoy más convencido que el Levante está bendecido, porque es imposible que en el periodo de mayor abstinencia económica logre encontrar su factor de corrección en el rediseño de su plantilla y, por cuarto invierno consecutivo, vuelva a ganar dinero. ¡Chapeau!

 

Jose Manuel Alemán (@AlemanSER)

Radio Valencia Cadena SER