El fútbol no respalda a Amadeo Salvo

El discurso de Amadeo Salvo de cara a los aficionados es casi perfecto, y un día después de la Asamblea Informativa celebrada en Mestalla su llegada al coliseo valencianista le deparó más elogios, vítores y gritos de ánimo en su cruzada contra Bankia. Pero un nubarrón asoma en el horizonte, en forma de crisis deportiva que no le permite vivir tranquilo a un presidente que siguió siendo la máxima estrella para la afición.

Una masa social del Valencia CF que se tomó con mucha calma lo de acudir al estadio para vivir en directo el partido contra el Espanyol. A diferencia de otras jornadas, la Avenida de Suecia tardó en ser cortada por la Policía y los instantes previos a la ‘final’ contra los ‘pericos’ se vivieron con una tranquilidad inesperada, apenas 24 horas después de la incendiaria Asamblea Informativa protagonizada por Amadeo Salvo.

El presidente ‘ché’ es un ídolo para la hinchada, de eso no cabe ninguna duda, de ahí los gritos a su favor y pidiéndole que siga luchando sin cesar contra Bankia que se escucharon a su llegada al coliseo valencianista, donde era el momento de que tuviera lugar una ‘Asamblea Futbolística’ con la que contentar a la grada y de paso dar una relativa tranquilidad deportiva al proyecto de Salvo.

Es demasiado pedir para un Valencia que ha cambiado de entrenador, pero que por desgracia continúa anclado en la mediocridad y en la falta de recursos para sacar adelante los partidos. Algo tan preocupante que los mismos que el viernes por la noche aclamaban y daban su aprobación al discurso presidencial, este sábado clamaron contra algunos futbolistas y reprendieron el rendimiento sobre el césped. Porque, aunque muchos lo olviden, esto sigue siendo fundamental en un club de fútbol.

Los reproches afectaron a los Banega, Pabón y Canales, víctimas de la ineficacia de un Valencia que contribuye a encabronar aún más a un capital social que no consigue evadirse durante 90 minutos de toda la crispación que rodea al proceso de venta del club.

El propio Canales abandonaba el estadio enfurruñado, cabizbajo, rumiando sus intenciones de abandonar la capital del Turia en el presente mercado invernal. De esto, y quizá de alguna cosa más en lo relativo al funcionamiento del equipo, hablaron Rufete, Ayala y Salvans tras el pitido final en el palco de Mestalla. Este domingo llega el tan ansiado Vargas con toda la presión de solventar los problemas de este Valencia, encarando el Camp Nou con más dudas que certezas, con más miedo que vergüenza.

Pero esto ya no sorprende a una afición del Valencia CF que aplaude a rabiar el discurso y las formas de Amadeo Salvo, pero que reprende una y otra vez el funcionamiento del equipo sobre el césped. El presidente no termina de ser feliz, porque su batalla contra el mundo no se ve acompañada de un éxito futbolístico que, al final del día, sigue siendo lo más importante para mucha gente por más que algunos se empeñen en no verlo…