El milagro de la venta del Valencia

Porque olvídense de sanar a los enfermos e incluso de resucitar a los muertos. Si la venta sale bien, es que estamos bendecidos por un poder superior y el milagro se habrá materializado. Es imposible que un plan tan mal trazado acabe bien y si lo hace, oren hermanos, porque la divina providencia se ha enfundado el uniforme blanquinegro. Analicemos las partes de toda esta trama:

* La parte vendedora: Es un ente, cuyos miembros carecen de responsabilidad patrimonial personal para esta actividad, que no son expertos en gestión, que no tienen experiencia en estas lides, que no perciben un euro por su labor y que no se sabe muy bien a quien representan ni porque están ahí.

* Lo que se vende: Un club de fútbol que lleva años de gestión opaca, de créditos impagados, de carencias, de retrasos en las amortizaciones y despojados de las figuras futbolísticas que pocos años atrás correteaban por Mestalla disfrazados de cheque al portador pero que alguien ya cobró.

* El apoderado de la venta: En cualquier empresa el que la vende es el que mas sabe de la empresa, el gerente, el Director general o en este caso debiera ser el Presidente. Pues no, según el extraño entorno de este club, el Presidente es parte interesada, debe venderlo un tercero. Inaudito.

* Los compradores: Han aparecido de debajo de las piedras y pocas ofertas han resistido un mínimo análisis de solvencia. Solo el que esperemos sea el comprador final, traído por la única persona que la lógica autorizaría a vender el club, ha mostrado cierta seriedad y auténticas ganas de adquirirlo.

* El entorno: El entorno del Valencia, desde hace años, es un entorno enfermo y viciado donde el club preocupa a nadie o casi nadie. Mediante las ondas hertzianas se han escuchado auténticas barbaridades, sinsentidos, interpretaciones torticeras, apoyos a intereses extraños y ridículos sonrojantes.

* El proceso de venta: Se elaboró un proceso de venta en el que había que buscar un entente entre leones y gacelas, entre serpientes y ratones, entre peces y gusanos. Era un acuerdo imposible, demasiados factores, excesivas partes en el proceso e intereses contrapuestos.

* Los órganos de control: Había auditoras a comisión que no auditaban suficientemente a los que le daban beneficios y también políticos avestruces, de los que esconden la cabeza en la tierra esperando que pase esta tormenta de excrementos y que les salpique lo menos posible. Ni inspección, ni vigilancia.

* El muerto del armario: He aquí el auténtico protagonista de toda la opereta. No lo hemos visto en el escenario, no se ha hablado de él en las tertulias, ni aparentaba estar estar en escena. Pero lo estaba ¡Vaya si lo estaba! Ha manejado los hilos desde el principio, ha participado de varias ofertas de compra, ha azuzado a sus perros para que ladraran a la luna, ha torpedeado el proceso desde antes mismo de este. Es el malo de la película, es la sanguijuela que lleva años sangrando al valencianismo, es el auténtico personaje oscuro y el que aterroriza al espectador. Y como en muchas de las obras maestras, no sé si llegaremos a saber quien o quienes son los villanos, solo espero que como dijo Salvo, el mejor Presidente que he conocido en el Valencia, nunca vuelvan a entrar en este club.

Y sí, todo pinta mal. Estamos ahora mismo en esa escena en la que el paladín ve el acero de su enemigo rozar su cuello, donde la princesa viaja en un tren a punto de descarrilar, donde el pérfido sonríe presumiendo una victoria casi segura. Pero tranquilos, al final los buenos siempre ganan… ¿no es así?

 

Carlos Medina (@DrakulVCF)