El Patronato VCF decide: dimisión en bloque o permanecer vigilante en la venta del club

La situación no es nueva para Aurelio Martínez, pero desde luego sí puede ser definitiva. Resistir o ceder. Seguir adelante o arrojar la toalla de una vez por todas. Pensamientos razonables en la mente de la figura de consenso que todas las partes destacan como absolutamente necesaria en un proceso, el de la venta del club, que ha enloquecido en las últimas semanas ante el choque de intereses cruzados entre el club presidido por Amadeo Salvo y el banco que tiene a Jose Ignacio Goirigolzarri como cabeza visible.

El martes fue una jornada de intenso cruce de conversaciones vía telefónica entre los diversos actores en el proceso de venta. La convocatoria de la reunión extraordinaria del patronato de la Fundación VCF para este miércoles encendió todas las alarmas. Aurelio Martínez fue el hombre de la jornada, después de que algún patrono deslizase su intención de dimitir como presidente. Una idea que mora en la mente del economista desde hace meses, pero que hasta en dos ocasiones ha echado para atrás en favor de una continuidad que garantizase la estabilidad y finalización correcta de la venta del club.

El hastío es patente en el patronato, especialmente entre los patronos de libre designación. Profesionales que ejercen su trabajo para, de forma desinteresada y no retribuida, invertir horas de su tiempo en tratar de encontrar una solución al problema económico que ahoga a la Fundación y, con ella, al Valencia. Su idea original -la refinanciación de la deuda– fue tumbada por Bankia el 10 de diciembre, a través de un comunicado en plena Junta de Accionistas. Desde entonces, el máximo accionista ha pasado de resistirse a la venta de las acciones de la entidad, a pedir “liderar” el proceso. Ante la imposibilidad de lograr un consenso con Generalitat, Bankia y el propio club, unos patronos decepcionados y cansados se encuentran ahora en plena encrucijada.

UN PASO ATRÁS PARA REBAJAR TENSIONES

Aurelio Martínez baraja dos salidas al actual bloqueo por el que pasan las negociaciones para la venta del club. La primera, la ya citada dimisión este mismo miércoles. Una marcha que desencadenaría más dimisiones dentro del patronato. Algunas se realizarían de forma inmediata. Otras tardarían unos días por cuestiones de protocolo, pero también llegarían, dejando en cuadro y bajo mínimos al órgano rector de la Fundación.

Martínez no ha digerido bien la enésima filtración de documentación confidencial acaecida en los últimos días. Economista de trayectoria extensa, no alcanza a comprender la facilidad con la que una o varias partes están auspiciando la salida a la luz pública de papeles y borradores privados y cuyo secretismo era una de las claves para que la comisión gestora configurada para escoger las mejores ofertas vinculantes -integrada por Valencia, Fundación, KPMG y PricewaterhouseCoopers- tuviese éxito. Aurelio ya no se fía de ninguno de los otros actores en el proceso. Eso, unido a la exasperación que produce el bloqueo y enconamiento de las partes, unidas a la presión personal que supone ser la cabeza visible de la Fundación, han llevado al economista a plantearse su adiós.

Todo, en un momento en que la rumorología respecto a una de las ofertas que Bankia asegura tener por el club ha aumentado en intensidad. Se da la circunstancia de que Martínez siempre ha sostenido que dimitiría antes de que el club fuese vendido.

La otra solución que algunos patronos ponían sobre la mesa horas antes de la reunión del miércoles suponía dar un paso atrás. Retirar a la Fundación de la primera línea de fuego, para que deje de estar envuelta en el fuego cruzado que sale disparado de las trincheras ocupadas por el club y por el banco. Martínez, en el informe presidencial que expondrá a los patronos por la tarde, propondrá esa línea de actuación. Acogerse a su papel de máximo accionista del club -posee más del 70% de los títulos- para ver el proceso desde la barrera, dando potestad al consejo de administración del Valencia y a Bankia de cribar, analizar y escoger las ofertas que más interés les generen. Eso sí, para culminar el proceso la Fundación tendría que dar luz verde a la propuesta definitiva.

Una idea, la de permanecer vigilante en la venta del club y tener poder de decisión a la hora de la elección final, que rebajaría tensiones con todas las partes y daría mayor margen de maniobra al resto de actores, especialmente a un Amadeo Salvo que nunca ha ocultado su deseo de buscar y traer de su mano a un inversor -ya lo hizo con Peter Lim en enero-. Debido a esto último, parece poco probable que Bankia ‘trague’ con el nuevo rol que la Fundación querría desempeñar.

Mateo Castella

Mateo Castella, en una reunión previa / Paco Polit

LOS PATRONOS INSTITUCIONALES RENUEVAN POCO A POCO SUS CARGOS

El organismo de control de la Fundación se divide en patronos institucionales -hasta un máximo de quince, de los cuales sólo cinco han renovado cargo- y de libre designación, cuya cifra actual se encuentra en trece -de un máximo de veinticinco-, además de Amadeo Salvo como presidente del Valencia. Esta última lista está integrada por Aurelio Martínez, Salvador Belda, Francisco Blasco, César Belda, Maria Emilia Adán, Alberto Peñín, Isabel Farinós,  Eva Turanzo, José Viña, Isidro López, José Luis Zaragosí,  Héctor Villalba y Juan Mercé.

Respecto al primer bloque, hasta hace dos semanas sólo Mateo Castella -en representación de la Generalitat Valenciana- había renovado su cargo en el organismo, después de meses en los que el trámite se había prolongado en el tiempo. Horas antes de la celebración de la reunión del 28 de enero, Cristobal Grau -en nombre del Ayuntamiento de Valencia- y Lluis Martí -Feria Valencia- entregaron la documentación necesaria para renovar su cargo. La Fundación también tenía constancia de que tanto Consuelo Císcar -IVAM- como Fernando Giner -Asociación de Futbolistas del VCF- estaban en trámites para hacer lo propio. Estos cinco patronos institucionales están convocados, en principio, para la reunión de este miércoles.

Faltan por renovar sus cargos Miguel Bailach -Diputación de Valencia-, José Enrique Silla -Cámara de Comercio-, Blas Madrigal -Agrupación de Peñas- y Vicente Muñóz -Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana-.

LA GENERALITAT CONTROLARÍA EL PATRONATO EN CASO DE DIMISIÓN EN BLOQUE

La salida de Martínez y una hipotética dimisión en bloque de la mayoría de patronos de libre designación -varios ya han manifestado su intención de marcharse instantes después de que lo haga Martínez– dejaría el patronato en manos de los representantes de las instituciones. Y, en esa disyuntiva, la Generalitat controlaría ‘de facto’ el organismo. Según el artículo 13 del Decreto 68/2011, de 27 de mayo por el que se aprueba el Reglamento de Fundaciones de la Comunitat Valenciana, sólo tres patronos son necesarios para que la Fundación VCF siga funcionando:

1. El Patronato estará integrado por el número de patronos que determinen los Estatutos, con un mínimo de tres miembros, de entre los que se elegirá un presidente o una presidenta, salvo que estuviese prevista su designación de otro modo, en la escritura de constitución o en los Estatutos.

En caso de que el órgano rector de la Fundación quedase bajo mínimos, el Consell tendría un control mayoritario del Patronato para, como cabeza visible del máximo accionista, poder permitir la venta del paquete mayoritario de acciones. Amadeo Salvo y sus afines se encontrarían en inferioridad de efectivos. En todo momento la figura del Director General de Deporte, Mateo Castella, ha sido señalada como la favorita para presidir provisionalmente el organismo durante dicho proceso, si se produjese finalmente.