El Valencia CF se aproxima a la peor de las pesadillas

NevilleGary Neville destituído como entrenador del Valencia CF

El Valencia CF, de la mano de Neville, ha cruzado la peligrosa línea que separa una temporada nefasta de una temporada catastrófica y con tintes evidentemente dramáticos. Los jugadores de club valencianista comienzan a ser conscientes de que peleará mor no bajar a segunda división, una autentica realidad hoy por hoy, una realidad a la que algunos futbolistas parecían ajenos hasta hace unas horas.

Ya no hay que entrar a valorar por qué se ha llegado hasta semejante punto o quiénes han sido los principales responsables de semejante ridículo después de más de 150 millones invertidos en fichajes, pues lo único que debe importar llegados a este punto es que el equipo levante de una vez por todas el vuelo y se aferre a la permanencia ya que un descenso sería un golpe demasiado difícil de digerir para la afición.

El primer paso ha sido asumir lo que hay, una evidencia que ya a nadie escapa y que deja muy claro una tabla de clasificación que horroriza y asusta a partes iguales al aficionado de a pie, el que realmente siente el escudo y se gasta cada años centenares y centenares de euros en el pase anual.

El segundo paso debería ser, obviamente, sustituir al entrenador, que no ha ganado desde su llegada y que parece haber perdido el timón del barco, un timón que no se sabe si alguna vez pudo llegar a controlar con total efectividad. Es ridículo que un técnico pueda estar nueve partidos (doce si contamos los últimos de Nuno) sin ganar en un club de la relevancia y del potencial Valencia, pero eso ahora mismo no importa, lo único que debe preocupar es frenar la caída libre en la que está inmersa la entidad.

La afición necesita tirar de su equipo más que nunca. Los jugadores no responden pese a las numerosas oportunidades que han tenido. Solo queda esperar a que algún miembro del cuerpo técnico actual pueda variar algún elemento que haga rectificar la trayectoria de un grupo de jugadores perdidos y sin alma. Eso o que quien mande tome la decisión de cesar al actual entrenador, algo que parece lejano si atendemos las últimas informaciones.

Veremos a ver qué ocurre finalmente, pero la situación no permite más probaturas, más caprichos de entrenador inexperto que busca soluciones sin sentido. El equipo necesita reaccionar y la afición exige que alguien defienda como merece el honor de un escudo con más de 97 años de historia, una historia que ahora mismo está amenazada por el peor de los finales, por la más temible de las pesadillas, el descenso a segunda división.