El vuelo del murciélago

Disfruten de las paradas de Keylor Navas. Es un espectáculo paralelo a lo que hace el resto de su equipo sobre el terreno de juego y por el mismo precio de la entrada. Admiren sus gestos cada vez que despega los pies del suelo, cada vez que se suspende en el espacio y abre sus alas tendinosas para sacar balones inalcanzables porque la próxima temporada, si se materializan las ofertas que está recibiendo, ya no se enfundará la zamarra granota.

El murciélago de Pérez Zeledón volará de Orriols hacia otro destino, que dependerá de las apetencias deportivas del tico y del análisis riguroso de las propuestas económicas que lleguen hasta el despacho del presidente del Levante.

Quico Catalán quiere renovar a Keylor, pero es un brindis al sol y una operación de marketing en estado puro. El guardameta ya les ha reiterado en varias ocasiones que no negociará una ampliación de contrato hasta después del Mundial de Brasil y el club publicita unas conversaciones inocuas con su agente, con el único objetivo de rotular en el cartel anunciador el precio de venta al público. Son 10 millones de euros.

El arquero costarricense sólo tributa un 24% de su ficha porque fiscalmente es considerado un contribuyente no residente en territorio español y si hubiera decidido renovar su contrato superaría los 600.000 euros brutos, cambiaría su tipo impositivo y tendría que declarar ante la Agencia Tributaria el 52% de sus ingresos. Su salario neto sería prácticamente el mismo que percibe en la actualidad y para compensarle el club debería pagarle una ficha desorbitada e inaceptable para un presupuesto modesto como el que seguirá manejando las dos próximas temporadas.

La otra fórmula de una hipotética ampliación contractual les hubiera obligado a pactar unos ingresos inferiores a 600.000 euros brutos anuales, pero incrementando considerablemente su participación en los beneficios de un futuro traspaso, que es una rebaja encubierta de su cláusula de rescisión y que haría muy apetecible su salida para los posibles compradores. El Levante nunca ha aceptado esas condiciones porque cree que perdería toda su fuerza en una negociación.

Olvídense de lo que acaban de leer porque todo esto ya pertenece al pasado. Las cartas están echadas sobre el tapete y sólo falta conocer el día en el que arrancará la partida. A un lado de la mesa está Quico Catalán, con su habilidad para sacarle el mayor rendimiento económico a cada traspaso y en el otro lado está Keylor, que ya conoce la identidad de varios clubes que presentarán sus ofertas en junio y que estarían dispuestos a esperarle un año para ficharlo gratis, si no alcanzan un acuerdo satisfactorio con el Levante.

En cualquier caso, el presidente granota lleva las cartas marcadas del poker y posee una escalera de color real. Sí Keylor se marcha, será por un precio responsable que se ajuste a las exigencias del club y sí finalmente tuviera que cumplir su último año de contrato, el Levante tendría un seguro en la portería que, por lo demostrado en su primera temporada como titular, le garantiza la permanencia y lo que supondría para la entidad seguir otro año más en Primera. ¿Quién tira la primera carta?

 

Jose Manuel Alemán (@AlemanSER)

Radio Valencia Cadena SER