La hora de Guaita

La reaparición forzosa de Guaita trae un mensaje implícito: llega su hora, el momento de demostrar su nivel de respuesta ante el reto que se le presenta por delante. El guardameta fue bien recibido por la parroquia de Mestalla cuando hubo de suplir al lesionado Alves en el choque ante el Villarreal.

La cordialidad transmitida por la grada no significa una aceptación de la fatalidad a la que Guaita parece haberse entregado en los últimos tiempos de forma sorprendente, más bien todo lo contrario; se trata de la concesión de una nueva oportunidad y de la exigencia para que esté a la altura de lo que se juega el Valencia, que es mucho. Hay jugadores encantados de verse sometidos a la presión, a quienes los desafíos extremos les motivan al máximo. Otros, sin embargo, se hallan más seguros en un entorno calmado donde se sienten protegidos. Guaita pertenece al segundo grupo.

Establecida la jerarquía en la portería valencianista, Guaita lleva un par de meses apartado de los focos y del debate, sin una aparente rabia por verse descabalgado de las alineaciones. Convencido de sus virtudes, indiscutibles, pero sin el imperativo de poner toda la carne en el asador, el portero valenciano entiende que compete al entrenador la responsabilidad de la elección.

Pizzi no tardó demasiado en zanjar el asunto tras tomar contacto con la realidad. En apenas un par de semanas, el brasileño fue elevado a la condición de titular en todos los frentes competitivos. Se acabaron las componendas y las rotaciones tan habituales en casos similares. La eliminatoria copera ante el Atlético terminó por disipar las dudas y condenó a Guaita al banquillo.

El destino ha revertido la situación. Mientras Diego Alves ha de recuperarse de la inoportuna lesión, Guaita dispone de un período de tiempo suficiente para acreditar su nivel entre los palos. Un tipo tranquilo hasta extremos insospechados, debe rebelarse, dar un paso al frente y decir aquí estoy yo. La reivindicación de su figura ha de ir acompañada de hechos, con una demostración palpable de superación.

Cuando se planteó el pulso entre los dos porteros, el valencianismo se decantó de forma mayoritaria a favor de Guaita desde el principio hasta que la contundencia de los hechos inclinó la balanza en sentido contrario. En los guantes del cancerbero de Torrent se halla clave para invertir ese estado de opinión más que justificado. Todo depende de él, solo de él.

 

Paco Lloret (@pacolloret_)

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