Las fatigas ya no son solo físicas

¿Cuándo fue la última vez que el Valencia Basket ganó un primer cuarto? Les dejo un rato para pensar. ¿Lo saben? Yo tampoco pero Internet es un mundo demasiado grande para no encontrar el dato navegando un rato: 21 de enero contra el Stelmet Zielona Gora. Parcial de 21-13. Desde entonces, nueve hundimientos para luego siempre salir a flote.

Adjuntamos la lista: Joventut (16-22), Zielona Gora (20-18), Barcelona (20-26), Laboral Kutxa (17-26), Barcelona (9-31), Oostende (21-15), Gipuzkoa (23-10), Unics (15-31) y CAI Zaragoza (22-14). Números que no engañan, un -88 global que contrasta de lleno con el resto de parciales, muchos de ellos artífices de remontadas increíbles. ¿Bajón físico? ¿Problema mental? ¿Una cosa derivada de la otra?

Mucha pregunta sin respuesta. Y un servidor no la tiene, aunque deduce que el nivel físico que exige tanto la temporada como Velimir Perasovic tiene algo que ver en ello. Muy fácil es recurrir al ‘mens sana in corpore sano’ para tratar de explicarlo: el desgaste físico tiene que ver con el desgaste mental. Y el efecto es perverso porque el bucle cada vez es más grande y peligroso. Nada nuevo, vamos.

El exceso en trabajo en pista, junto a la escasa preparación física del equipo, vuelve a salir a flote en una semana fundamental para el futuro del Valencia Basket. Afortunadamente, siete días sin partido de por medio deberán servir indudablemente para recargar pilas y evitar otro comienzo nefasto este próximo domingo en La Fonteta ante el Laboral Kutxa. Esa es mi apuesta de esta semana: la racha se romperá, al menos, por un día.

Sin embargo, el partido fundamental es el del Khimki. Ahí no lo tengo tan claro. Regalar minutos en una eliminatoria a ida y vuelta sería firmar una sentencia de muerte. De suicidio. Esta semana sin partido y con más volumen de trabajo en gimnasio puede demostrar que eso mismo es lo que le hace falta al equipo. Porque si no es así y la plantilla no acumula energías, la sombra de la postemporada volverá en mayo aunque la temporada sea a día de hoy fantástica en la Liga Endesa, porque lo es.

El año pasado los bajones llegaban en el tercer cuarto y la empanada a la que todo equipo tiene derecho durante un tramo de la temporada fue en el mes de enero. Este año, es el primer cuarto y el mes de febrero. El cupo está cubierto. Pasarse ya no entra en los planes de nadie. Tres primeros cuartos malos más y todo el esfuerzo de los jugadores irá por los aires. Estos cuatro partidos que vienen nos sacarán de dudas. Para bien o para mal, el desafío está servido.

@ToniPoncePress