Laura y Sugoi: convivir con tu pareja… y con la presión

Sugoi Uriarte y Laura Gómez son, con diferencia, los dos judocas españoles con más posibilidades de estar presentes en los Juegos Olímpicos de Rio 2016. Ambos se han convertido en los referentes de su deporte tras varios años manteniéndose en la élite.

Son muchas las cosas que les hacen diferentes. La primera, que se conocen desde muy jóvenes. La segunda, que este hecho acabó en matrimonio en 2012. La tercera, que no solo viven sino que se entrenan juntos cada día. Y la cuarta que, además de prepararse a fondo, entrenan de manera altruista a las grandes promesas de su modalidad, que se han desplazado a estudiar o a vivir en Valencia para poder crecer deportiva y personalmente.

Todo ello conforma un día a día muy alejado de los clásicos deportistas de élite, centrados en sus entrenamientos solitarios (o acompañados de un entrenador). Su vida es conjunta a todos los niveles. Incluso a la hora de tener que puntuar para certificar su clasificación para Brasil.

Hace dos semanas se iniciaron los torneos que comienzan a sumar de cara a la cita que llegará en dos años. En Madrid, por ejemplo, Sugoi estuvo ausente por lesión, pero Laura consiguió un gran bronce. Y, una semana más tarde, viajaron a Cuba para continuar con su calendario de locura, donde el vitoriano afincado en Valencia se adjudicó una plata. En ambos casos, compartieron podio con Julia Figueroa, su alumna más aventajada en el Valencia Club de Judo.

Mientras, siguen peleando por encontrar sponsors que les permitan competir al menos en diez torneos al año. Porque, en contra de lo que solía ocurrir, la Federación no les paga todos los desplazamientos, pese a ser sus máximos representantes a día de hoy. Aunque la ayuda del Proyecto FER por un lado, de la plataforma Patrocínalos por otro y del Consejo Superior de Deportes a futuro les permite hoy por hoy pelear por alcanzar cuanto antes sus objetivos.

Pero, sobre todo, les mantiene esa sonrisa que nunca se les borra. La de saber que, ocurra lo que ocurra en el tatami, van a volver juntos a casa. Aunque a veces, como todas las parejas, uno de los dos tenga que irse a dormir a la planta de arriba.

Foto: Proyecto FER