Necesito un traductor

No precisamente el que fue al funeral de Mandela. Pero hay tantas cosas que no entiendo que ya no sé si me hago mayor, si es que mi capacidad de sorprenderme ha quedado superada o si es que definitivamente el mundo va en una dirección y servidor va en la contraria.

He de reconocer que no entiendo muy bien que Manolo Llorente no haya dicho todavía “esta boca es mía” -cuando escribo estas líneas, me consta que sí tiene previsto hacerlo- tras los datos dados a conocer en la Due diligence que los compañeros de Las Provincias han sacado a la luz. Oiga, don Manuel, que está claro que no ha cometido usted ninguna ilegalidad. Pero que algunos hechos de los que allí se habla (indemnizaciones a empleados de su cuerda, o comisiones a intermediarios) dejan en muy mal lugar a los que alguna vez (como quien suscribe, yo no me escondo ni me borro) creímos que era usted una opción valida a la hora de conducir la nave valencianista.

Tampoco estaría de más que explicaran tanto Amadeo Salvo como el propio Albelda el por qué todos silenciaron el año de contrato que aún le quedaba al de la Pobla Llarga y con el que ha habido que indemnizarle.

Reconozco que tampoco entiendo, aunque les muestre toda mi más rendida admiración, a aquellos que ya saben qué ofertas para comprar el Valencia son las buenas y cuáles son una mentira. Me descubro ante aquellos que ya saben que Lim es la salvación o ante aquellos que saben a ciencia cierta, que es un engañador y que su oferta es una estafa. Con semejante clarividencia para los negocios de alto calado, no me explico como no han triunfado en la vida y viven simplemente de las fortunas que su olfato para los negocios les ha podido propiciar.

No sé cómo tomarme el más absoluto oscurantismo de Bankia en torno a la venta del club. Un día se refinancia, otro no. Un día se busca vender el club, al siguiente sólo la deuda. Un día eligen ellos, y al otro KPMG.
No estaría de más que Bankia mostrara algo de sensibilidad por el valencianismo y dejara de crear intranquilidad con el oscurantismo. Más que nada porque tampoco la fiabilidad de una entidad inmersa en un caso de preferentes e intervenida por el FROB es tanta como para mostrar una constante opacidad en un caso tan importante como el de la venta del Valencia CF.

Tampoco entiendo mucho a aquellos que se empeñan en vaticinar el fracaso de Pizzi. Yo no me empeño en vaticinar su triunfo porque esto acaba de comenzar para el argentino, pero seguir tapando el culo de Djukic sólo implica en algunos casos amistad mal entendida.

Y tampoco tengo claro si el Valencia está en condiciones de comprar un delantero, dos o ninguno. Si los van a pagar los que están o los que vengan. Y si los que vienen, lo hacen con pasta, no sé aún porqué no se apuesta por dos mega-refuerzos.

En definitiva, y como dijo Sócrates (el griego, no el brasileño), sólo sé que no sé nada…

 

Manolo Montalt (@ManoloMontalt)

Director de La Taula Esportiva (NOU Radio)