Otear el horizonte

Dicen que a veces es bueno dar un paso atrás para poder dar dos hacia adelante. Que ese ejercicio de introspección es bueno para evolucionar. Desde luego, la oscura etapa vivida en el último medio año no invita a grandes alardes ni a ilusiones desmedidas. Porque, entre otras cosas, nadie ha firmado un maldito papel. Peter Lim ganó la votación del Patronato por aplastante mayoría. Pero no es dueño del club todavía. Han pasado casi dos semanas y seguimos en la encrucijada. No hay acuerdo entre el magnate y Bankia. Aún.

Pero lo habrá. El nivel de hastío y desgaste en esta batalla de atrición tiene al personal insomne en muchos casos, y desquiciado en la mayoría. Todos tenemos ganas de centrarnos en el mercadeo veraniego, en los fichajes, refuerzos, peloteros de relumbrón y la configuración de un bloque compacto, duro, inexpugnable y fiable. De crear, en definitiva, a ese Valencia capaz de zamparse al Atlético de Madrid -Simeone mostró el camino y dejó en evidencia a otros técnicos que sostenían que la tercera plaza era el techo de este club- y reclamar su puesto de nuevo en la élite.

El panorama invita al optimismo. Como el maldito bloqueo de la actual situación entre Lim y Bankia“mañana habrá acuerdo”, “antes del fin de semana se cierra el trato”, “la semana que viene”…- no nos permite hablar de lo nuestro, no queda otra que mirar al exterior. A los rivales. Y, sinceramente, la cosa no pinta tan fea. En el peor de los casos, se presenta una batalla apasionante por Europa el año que viene. En el mejor, la tercera plaza debería ser objetivo prioritario en la temporada 2014-2015.

En el Manzanares todavía no saben lo que han perdido. Lo sabrán cuando pasen semanas, meses, años, como ocurrió aquí, como sucedió en un Mestalla que envejecía cada domingo con el sueño roto y el corazón sombrío de la gloria que se rozó con la punta de los dedos. Las finales de París y Milán son esos días que, puestos sobre el tapete, rivalizan con cualquier noche negra de la historia colchonera. También la de Lisboa con la Champions como escenario. La gloria liguera es justa y merecida, pero habrá que ver si la temporada que viene tipos como Diego Costa siguen en el Calderón, la marcha de otros como David Villa -la Major League Soccer, para nuestra desgracia, le ‘llama’ mucho- no se nota demasiado y el bloque férreo armado por Simeone aguanta la pesada losa del favoritismo, ahora sí, semana tras semana.

Con Barça y Madrid fuera de concurso –ganarles los doce puntos el año que viene sería una gozada-, queda mirar con inquietud si Txingurri Valverde se saca de la chistera el enésimo milagro de los panes y los peces para consolidar un Athletic intratable como local y al que quizá le pese jugar un torneo tan exigente como la Champions. A su favor, no obstante, juega el hecho de apenas perder piezas clave de su plantilla.

Y, hablando de milagros, parece imposible que la fortuna siga durmiendo tan a menudo en casa del Sevilla: campeón de una UEFA que debió tener sello valencianista, con el viento arbitral a favor en momentos decisivos, los fichajes a golpe de talonario el pasado verano han obligado a un esfuerzo de tesorería que este mercado puede notarse en forma de salidas prácticamente obligadas. Hombres como Rakitic, Moreno o Bacca son ‘caramelos’ para equipos con mayores pretensiones. Después del ‘numerito’ de su entrenador en la semifinal europea en el que fue cuatro años su campo, hace días que el seguidor blanquinegro espera con impaciencia la visita hispalense a Mestalla el año que viene. Eso sí va a ser un recibimiento de oro y brillantes.

El análisis podría hacerse más y más extenso apuntando las cualidades y buen fútbol de la Real Sociedad -veremos qué depara el futuro de Vela– o la apuesta de conjugar nombres de peso con canteranos que está llevando a cabo el Villarreal. Todos rivales con argumentos, todos aspirantes a Europa. Pero en un escenario en el que el dinero desembarque en Valencia, con la fortaleza económica necesaria para evitar ‘fugas’ de puntales como Mathieu, Parejo o Bernat, con el músculo financiero óptimo para ‘atar’ a tipos como Alves o Keita, y con la inversión suficiente en tres o cuatro futbolistas titulares de calidad y competitivos; con un Mestalla abarrotado cada quince días, vibrando con hombres que suden y sientan las flamantes camisetas Adidas; con un carácter canchero y luchador imprimido por Pizzi y sus colaboradores…

pues yo lo veo. Qué queréis que os diga. Un paso hacia atrás, levantar la cabeza, otear el horizonte, sonreír… y dos pasos hacia adelante.

Bankia. Peter. Aclaraos de una vez, que algunos tenemos ganas de que llegue agosto.

 

Paco Polit (@pacopolit)

VLC NEWS – Deportes

 

PD. Este miércoles, con el maldito incendio en el Raconet, se quemó buena parte de la historia reciente del fútbol valenciano. Teñida con los colores granotas, por supuesto, pero historia al fin y al cabo de nuestra Comunitat en forma de objetos, reliquias, fotografías y camisetas de valor incalculable. El daño ya es irreparable y la rabia y tristeza por nuestro querido Raimon son enormes. Ojalá esta desgracia sirva para que todas las entidades de nuestra tierra -me consta que Valencia y Levante se pusieron las pilas hace meses– trabajen y aprendan a poner en valor la historia de sus clubes en espacios habilitados y adecuados para ello. No habrá nada mejor, dentro de unos años, que pasear de la mano de mis hijos por los museos de Valencia y Levante y explicarles qué esconden cada uno de los recuerdos que vean a través del cristal.