Palop: una leyenda, un amigo

Se marcha un grande. Ayer Andrés Palop comunicó su intención de “colgar los guantes” una vez finalice la presente temporada. A buen seguro que a muchos les habrá venido a la memoria el gol que marcó en el último minuto ante el Shakhtar en la UEFA. El portero que supo qué se siente al marcar un gol y celebrarlo.

Recuerdo su llamada de ese día alrededor de la una de la madrugada: “Todavía no he parado de reírme. No sabía como celebrarlo”, me dijo. Pero el de l’Alcudia es mucho más que eso. Ha sido uno de los mejores guardametas que ha tenido el fútbol español y todos los títulos que lleva a sus espaldas así lo acreditan. Es una leyenda.

Criado en el Valencia. De corazón valencianista y sevillista de adopción. Yo conocí a Andrés justo la semana antes de jugar en Highbury ante el Arsenal. Descubrí a un tipo sencillo, humilde y por eso me costó poco hacerme su amigo. Antes, esa noche, Andrés hizo el partido de su vida: empate a cero y Henry soñando con la repetidas paradas de Palop. Desde ese día y hasta hoy siempre le he considerado mi amigo. En un mundo tan complicado como el fútbol donde reinan tantos intereses ocultos es difícil encontrar a alguien a quien llamar amigo. Conocidos muchos, amigos pocos. Y Andrés Palop para mi, él lo sabe, es uno de ellos.

Con él he disfrutado cada uno de sus momentos en el Valencia. He sufrido viendo como, pese a su gran potencial, no iba a poder convertir en realidad su sueño de pequeño: ser el portero titular del Valencia. Por eso el día que me confesó, horas antes de anunciarlo públicamente, que se iba al Sevillame costó aceptarlo.

Palop Copa

Palop alza la Copa del Rey / Foto: EFE

Pero lo que yo no sabía es que iba a ser precisamente ahí donde conseguiría sus mayores éxitos, convirtiéndose en pieza básica de aquel Sevilla campeón. Dos Copas de la UEFA con él como auténtico protagonista, no sólo por el gol en Ucrania, sino por su actuación decisiva en los lanzamientos de penalti de la final; dos Copas del Rey y una Supercopa le sirvieron para escribir con letras de oro su nombre en la historia sevillista.

Cientos de llamadas, miles de mensajes. La distancia no hizo desaparecer nuestra amistad. Yo le daba la enhorabuena y él siempre me preguntaba por el Valencia, por su Valencia, aquel que dejó un día pero que en algún rinconcito de su corazón seguía llevando. Quiso triunfar aquí y no pudo. Tuvo que hacerlo a miles de kilómetros, pero mantuvo siempre su casa. Sabía que esta era su tierra y que, en cuanto pudiera, volvería. Ahora es el momento.

Termina su etapa de futbolista y el mensaje que me envió es claro: “A partir de ahora, ser feliz haciendo lo que haga”. Y es que Andrés es de los que ha disfrutado de su profesión hasta el último minuto. Y como le dije en respuesta a su mensaje: “Aquí tienes a un amigo para ayudarte a eso, a ser feliz en tu nueva etapa sea la que sea”. Y estoy seguro que será igual o mejor que la que ahora se cierra: la de PORTERO.

Fotos: EFE / AFP

Eduardo Esteve (@eduardoesteve)

Onda Deportiva (Onda Cero Valencia 101.2 FM)