Personalismos aparte

El jueves es el día. Pasado mañana el Valencia puede comenzar a darle un alegrón a su gente o puede empezar a buscar la goma de borrar para anular cualquier vestigio de recuerdo sobre la faceta deportiva de esta campaña.

Porque excepto la eclosión de Paco Alcácer, la llegada definitiva de Bernat al fútbol de élite y la asunción de Dani Parejo de un rol principal sobre el terreno de juego, poco más habrá que llevarse a la boca si no consigue el pase a la final de la Europa League.

Todo atisbo de cambiar la nota final de la temporada pasa por el primer asalto del Nervión. Por la necesidad de devolverle lustre a un sentimiento que revivió la noche de la remontada al Basilea, pero que con sólo ese alimento no le da para tenerse en pie.

Y es cierto que el Sevilla tiene un plantillón que va como un tiro en la Liga. Que reforzaron su escuadra este verano con 46 millones de euros por los ‘sólo’ 10 del Valencia, y que tienen futbolistas con una calidad y una pegada que ahora mismo desearía el Valencia para el campeonato de la regularidad.

Sobre todo es la oportunidad de honrar a la entidad. Los jugadores deben ir más allá de la concentración y responsabilidad para afrontar los primeros noventa minutos de la eliminatoria. Deben hacer suya la necesidad del club de volver a asomar la cabeza en la foto de familia de los elegidos para la gloria.

Y lo han de hacer por la entidad. Más allá del hecho de poder mostrarse en un escaparate favorable a sus intereses individuales cara a un futuro más o menos próximo (de hecho es un excelente escaparate para todos ellos).

Han de recordar sus propios rostros de felicidad y satisfacción cuando salieron al balcón de Mestalla tras hacerle cinco goles al Basilea y vieron desbordada de gente la Avenida de Suecia. Porque ese público estaba sacando de dentro el sentimiento congelado en los últimos años por su equipo.

El jueves nadie puede caer en el error de buscar concreciones personales por encima de lo colectivo. No se juega contra el Fernando Navarro que hace tres temporadas provocó la expulsión de Aduriz. Ni se juega contra el Gameiro que dejó colgado al Valencia tras haber pasado alguna jornada a cuerpo de rey con cargo al equipo que lo quería incorporar. No se juega ni siquiera contra Unai Emery

El jueves EL VALENCIA CF se juega comenzar a meterse en una final de Europa League.

Todo lo demás, no importa. Es accesorio, insustancial y eludible. El jueves la necesidad del club, la voluntad de su afición y la posibilidad de seguir caminando hacia una gloria desatendida desde el 2008, se resumen en un único concepto: Valencia CF.

Hagánme caso. Todo lo demás no suma para lo que debe ser la voluntad final.

 

Manolo Montalt (@ManoloMontalt)

Director de La Taula Esportiva (NOU Radio)