Perspectivas de pretemporada

“Oye, que el Real Madrid ha ganado al Barça de paliza. Pues quizás no estábamos tan mal. Sí, será que tendrán que acoplar todas las piezas nuevas y sustituir a un MVP de la Liga ACB”. Eso es lo que diría un aficionado del Valencia Basket cualquiera tras ver la final de la Supercopa Endesa. Qué rara es la paciencia en Valencia. Diría que no existe. El viernes todo era decepción y ahora, todo ha cambiado tras la paliza blanca. Vuelve la esperanza sin jugar un solo minuto. Una locura, un cambio más de perspectiva.

La pretemporada es un marrón para los entrenadores. Todos querrían partidos a puerta cerrada si pudieran, Perasovic el primero. Es como si en los ensayos de una obra de teatro estuviera el público. Que si Buycks no anota y agacha la cabeza, que si Loncar no defiende, que si Harangody tira raro. Acoplar un nuevo equipo lleva su tiempo, no es como un videojuego en el que todo lo pones random y se conocen ya de toda la vida. Allí la pretemporada la simulas. Aquí se trata de conjuntar personas y, por ello, la paciencia será un elemento crucial.

El Valencia Basket tiene una prueba de fuego este año consigo mismo. El mayor rival, aparte de Unicaja, será el balance de 30-4 que se consiguió la temporada pasada. Las comparaciones comenzarán en cuanto el balón bese el parqué de La Fonteta. Nadie se acordará, eso sí, del inicio complicado en Eurocup. Porque este año habrá que multiplicarse por dos y ya los hay preocupados por el conjunto ‘taronja’.

Calma. Pocas piezas han cambiado respecto a la temporada pasada. El problema es que la estructura del conjunto sí que lo ha hecho por completo tanto en el juego interior como en el perímetro. Quizás hay más talento esparcido, pero difícil de amoldar. No soy gran admirador de las rotaciones largas y los jugadores deberán asumir que los minutos en pista irán arriba y abajo. También los estados de forma. Desde luego, no es lo mejor para coger confianza, pero sí para contrarrestar las lesiones.

Por ello, todo lo que no sea paciencia durante las primeras semanas está fuera de onda. El comienzo no será fácil, pero el viaje es largo. Las perspectivas de pretemporada no sirven de nada aparte de marear al personal. Dejen trabajar al croata, que de baloncesto sabe algo.