Rami se convierte en sucesor de Gago, Helguera o Romario

Rami ha dejado la disciplina del Valencia en el mes de octubre, cuando apenas se llevan dos meses de competición, tras haber realizado unas declaraciones contra sus compañeros y el entrenador Miroslav Djukic, circunstancia tras las que el club y el jugador abrieron la posibilidad de su marcha de la entidad, que ya se ha concretado.

Aunque no hay dos situaciones idénticas, hace casi un año el argentino Fernando Gago vivió una situación similar marcada por la destitución de su compatriota Mauricio Pellegrino como entrenador del equipo.

Hasta la marcha de Pellegrino y al margen de las lesiones, Gago era una parte importante del proyecto, pero su protagonismo se desvaneció justo después de la salida del técnico, lo que provocó su cesión a Vélez Sarsfield y su definitivo traspaso a Boca Juniors seis meses después.

Las diferencias entre Iván Helguera y Unai Emery en la primera campaña del técnico vasco en el Valencia, acabaron con la salida del club del internacional español antes de la Navidad de 2009.

Sin embargo, el episodio más recordado, sobre todo por la entidad del jugador implicado, fue del campeón mundial con Brasil, Romario de Sousa.

En los años noventa, Romario no se entendió ni con Luis Aragonés, ni con el italiano Claudio Ranieri en las dos campañas en las que jugó en el club de Mestalla a las órdenes de uno y otro entrenador.

Aragonés le pidió que le miraba a los «ojitos» durante un entrenamiento, cuando la situación ya era tensa, y poco después el futbolista salió cedido al Flamengo brasileño.

Jorge Valdano sustituyó poco después a Aragonés como técnico del Valencia con el deseo de contar con Romario, pero éste no regresó hasta el verano siguiente, cuando a Valdano le quedaba tan sólo un mes en club, donde le sustituyó Ranieri, con quien Romario tampoco se mostró dispuesto a trabajar al ritmo que imponía el entrenador.

Cuando Romario estuvo en el Valencia, no conectó con los técnicos y cuando llegó un entrenador que contaba con él, estaba cedido en su país, lo que limitó su protagonismo con el Valencia a doce partidos y seis goles en dos años, en los que tuvo de tiempo de pronunciar alguna lindeza como la de «a mis compañeros que les jodan».

Varios años después, el argentino Alejandro «Chori» Domínguez salió cedido a River Plate al no entenderse con Unai Emery y el meta alemán Timo Hildebrand sólo aguantó dos partidos con este técnico, al no mostrarse de acuerdo en su condición de suplente del brasileño Renan Brito.

Sin embargo, no siempre los desencuentros del jugador con el club o el técnico han terminado en rupturas precipitadas o salidas por la puerta falsa.

En algunas ocasiones, las situaciones de conflicto no impidieron que el jugador acabara su contrato. Uno de los ejemplos ha sido el del portugués Miguel Brito, quien combinó en las siete temporadas en las que estuvo en el club varios incidentes extradeportivos con un buen rendimiento dentro del campo.

Finalmente, lo que ocurrió fuera de los estadios pesó más que su aportación como lateral de calidad y el final de su contrato no supuso ningún quebradero de cabeza para el club.

A veces, las situaciones de inadaptación se resolvieron con cesiones que no impidieron el regreso del futbolista al club, tal y como ocurrió con el portugués Manuel Fernandes, otro jugador cuyas andanzas fuera de la cancha tuvieron más repercusión que su rendimiento deportivo.

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