Salvo afronta el plebiscito ante Mestalla con Lim fuera de juego

La escalada de tensión vivida en las últimas semanas entre Amadeo Salvo y Bankia alcanza este viernes un punto de no retorno. El presidente del Valencia fue el principal artífice de la convocatoria a partir de las 19:30 horas de una Asamblea Informativa en la que tiene previsto mostrar a los socios y accionistas su punto de vista sobre las negociaciones en marcha para la venta del club. Lo hará después de que en las últimas horas la posibilidad de que Peter Lim sea el comprador del club se haya desvanecido en un alto porcentaje después de los detalles que se han conocido sobre una propuesta que ni siquiera entró en la Fase II de la venta.

LA GRAN PRUEBA DE SALVO

Ese es uno de los principales puntos de fricción entre el presidente y el banco. Amadeo Salvo llega a la cita ante los socios con la intención de mostrar, con documentos, que la oferta del empresario sigapurense Peter Lim posee las suficientes garantías y está lo suficientemente acreditada ante Bankia. Se desconoce si su discurso discurrirá por esos derroteros o si finalmente optará por una alocución más aséptica respecto al proceso de venta. Los aficionados escucharán con atención. La convocatoria se extiende a casi 57.000 personas, entre socios, accionistas e individuos que reúnan ambos requisitos. Y, si bien la corriente popular de cara al presidente era más que positiva cuando se convocó el acto hace nueve días, la sucesión de noticias e informaciones ha ido variando sustancialmente el panorama. En el club mantienen que el objetivo de la asamblea es informar a los aficionados en un momento histórico para la entidad.

Ha sido una semana repleta de nervios para el presidente del Valencia, que ha pasado fuera de la capital del Turia tres días mientras atendía asuntos de su empresa en Abu Dhabi. Desde la distancia, sin embargo, se ha mantenido al tanto de todo. También de la rumorología y filtraciones que procedían de los otros jugadores en la partida de poker. Hasta en tres ocasiones el club ha emitido comunicados para reforzar la postura del presidente y recordar a todos los aficionados que la Asamblea iba a celebrarse pasara lo que pasara.

El presidente permanecerá atento a cualquier movimiento de Bankia o bien de la Generalitat antes de la asamblea, dado que el portavoz del Consell, José Císcar, comparecerá después del pleno de cada viernes. Aproximadamente al mismo tiempo, a las 13:00 horas, Salvo estará presente en el Palco VIP de Mestalla para la presentación del acuerdo del club con el Aspar Team. Curiosamente, la empresa que dirige el presidente, Power Electronics, es el principal patrocinador de la escudería que lleva el nombre del campeón de Alzira.

El jueves por la tarde, otras de las ideas que ha ido barruntando el consejo de administración del Valencia en las últimas semanas empezaba a cobrar cuerpo. El club cree que el proceso llevado a cabo por Bankia no está legitimado al no haber informado al club y a su Fundación en tiempo y forma de las ofertas recibidas y cribadas por KPMG y el banco. Si este pensamiento se radicaliza, el Valencia podría buscar la judicialización del proceso y que la venta del club acabe en los tribunales, alargando la inestabilidad societaria durante muchos meses más. Para que la venta se produzca sin un tribunal de por medio, Bankia debe acudir a la Fundación a la hora de firmar el cambio de nombre del paquete mayoritario accionarial -el 70%-. Las otras dos alternativas –la ejecución del aval del IVF, en pleno proceso de validación, o ejecutar la prenda por las acciones– requerirían de un juez para dirimirse.

En este último caso, la ejecución de la prenda abriría una pequeña ventana por la que Lim o cualquier comprador interesado podría ‘colarse’, ya que según la póliza del crédito concedido en 2009 a la Fundación, existe un plazo de treinta días en el que tanto el Valencia como su Fundación podrían buscar a un tercero que adquiriese íntegramente el paquete accionarial mayoritario mediante subasta.

BANKIA DEJA A PETER LIM EN ‘OFFSIDE’

El pensamiento de Amadeo Salvo choca frontalmente con la información que manejan Bankia y KPMG desde hace días. El banco ha deslizado en las últimas horas que la propuesta del inversor singapurense nunca pasó de una mera declaración de intenciones: apenas unas líneas por escrito respecto a una hoja de ruta en la que sería el magnate el que hubiese marcado los tiempos y sin cantidades concretas económicamente ni un proyecto deportivo lo suficientemente definido, tal y como desveló el diario Levante-EMV. Todo, además, sin pasar por el filtro previo de la consultora KPMG. Unas condiciones que, siempre según dichas fuentes, eran insuficientes para Bankia. Lim está fuera de juego.

El entorno de Lim, en cambio, argumenta que a dicha declaración de intenciones le acompañó un dossier detallado que sí cumplía los requisitos de la consultora. El propio Amadeo Salvo argumentó hace una semana en Málaga que la propuesta del singapurense era “la única” que Bankia tenía en sus manos, refrendando su validez.

El arranque de la Fase II ya es una realidad tras la oficialización por parte de Bankia en un comunicado en el que la entidad dio un nuevo giro de tuerca a su política comunicativa. Si bien en anteriores escritos había apelado a la solvencia y solidez de las propuestas recibidas, esta vez quiso tener un guiño con los aficionados apuntando a la participación que hayan tenido en las ofertas personas identificadas “con la ciudad de Valencia” y a la creación de “un equipo competitivo de primer nivel en España y en Europa”. Desde un primer momento el banco tuvo claro que la aparición de caras conocidas para el valencianismo en el proceso suavizaría la transición hacia el nuevo escenario, pero sólo ayer lo reconoció públicamente, más de un mes después del arranque del proceso de venta. En las últimas horas, el presidente de la Diputación, Alfonso Rus, ha dado un paso adelante postulándose como ese nexo de unión entre los compradores y la Comunitat.

Bankia se guarda las cartas más importantes para el final de la partida. Una en la que, desde el primer momento, se han creado bandos enfrentados. El banco persigue la mejor oferta que permita saldar la deuda de la Fundación -90 millones de euros- y la “reestructuración de la deuda” del Valencia. Una cifra que, a fecha de hoy, asciende a 220 millones de euros. Las ofertas que incluyan una quita más baja, por tanto, serán más atractivas para la entidad presidida por Jose Ignacio Goirigolzarri. El Consell de la Generalitat permanece impasible y al margen, aunque con un conocimiento relativamente amplio de las intenciones del banco y de la terna de candidatos definitivos que se manejan. El capital de procedencia árabe parece tener ventaja. Según el diario ABC, esa criba definitiva podría prolongarse aún más de lo inicialmente previsto, para finalizar la venta definitivamente a finales del mes de febrero.

LA FUNDACIÓN, UNA LLAVE DIFÍCIL DE MANEJAR

¿Asistirá Aurelio Martínez al acto convocado por Salvo? ¿Lo harán patronos o miembros de la Fundación VCF, máximo accionista del club? En las últimas horas la incógnita respecto a la postura de Martínez era más que razonable. En la Fundación se ha querido dejar claro en todo momento que la asistencia de alguno de sus miembros a la Asamblea de este viernes no es vinculante de ningún modo con la postura oficial del organismo: de asistir, sería a título individual, como socio y/o accionista de la entidad blanquinegra.

Desde el primer momento, a Aurelio Martínez no le ha gustado en exceso la apelación de Salvo a las masas. Un acto que, en opinión del presidente de la Fundación, no ayuda en absoluto a la petición de consenso que Bankia realizó a ambos hace exactamente siete días, tras la reunión mantenida en la sede del banco en Madrid. Tras la misma, ambos presidentes mantuvieron un duro intercambio de impresiones. Martínez, que siempre ha mostrado públicamente y en privado tener aprecio a Amadeo Salvo, considera que el dirigente se está equivocando en las formas y en la postura rebelde y contestataria asumida en las últimas dos semanas.

Los patronos de la Fundación VCF viven horas de incertidumbre ante el ‘all-in’ de Salvo. Su deseo de lograr un consenso y de ejercer de figura fiscalizadora para supervisar el proceso de venta choca frontalmente con el tono beligerante que desprende el club. Martínez, como siempre ha declarado, no firmará la venta -será un patrono institucional el que lo haga-, pero sí tratará de colaborar para que el proceso sea lo más fluido posible. Y asiste con sorpresa a las trabas que el Valencia está poniendo en los últimos días a KPMG a la hora de facilitar la documentación que algunos de los ofertantes están requiriendo. Ayer hubo momentos delicados a lo largo de la mañana después del comunicado de Bankia, ya que se insinuaba que la Fundación poseía información respecto a los compradores interesados. No obstante, ambas entidades pronto aclararon el malentendido y explicaron que la Fundación sólo conoce los pasos que van a darse, no los nombres y cifras que se manejan a esta fecha en Bankia.

LA SEGURIDAD Y EL CIVISMO, OBJETIVO DE TODAS LAS PARTES

El Valencia ha trabajado contrarreloj para dejar lista la escenografía y pantallas para que los asistentes a Mestalla -la única estimación, que data del pasado martes, se aventuró a esperar unas 10.000 personas– puedan vivir desde el estadio un acto histórico para la entidad. 24 horas después, hay partido en el mismo escenario ante el Espanyol, por lo que se cuidará hasta el último detalle para dejar el recinto en perfectas condiciones. El club no ha estado obligado a pedir permisos especiales a Ayuntamiento y autoridades, aunque sí ha dado un aviso a los mismos sobre la celebración del evento.

A excepción de algún exaltado, todo el entorno del club, Fundación y Bankia esperan una jornada sin incidentes que demuestre el civismo de la afición valencianista. Desde el banco no se ha solicitado ningún refuerzo para las sucursales de la entidad próximas al estadio valencianista. Independientemente del contenido del discurso del presidente, guardado celosamente bajo llave, se desea que la jornada se desarrolle con normalidad.