Se fue Keita por lesión y quedaron heridas de gravedad las opciones europeas del Valencia

Es fácil relacionar causa-efecto con el tema de la lesión de Keita, el autor del 0-1 y el hombre que lideraba la presión del Valencia en Almería, y el injustificable desplome del equipo en una segunda mitad que fue el perfecto reflejo de la desastrosa temporada que ha tocado vivir.

A todos los niveles, pero el que de verdad le duele cada fin de semana al aficionado tiene que ver con el deportivo. Ese que, a falta de un milagro, acaba de confirmar que la única opción de competir el año que viene en la Europa League pasa por ganar la edición del presente curso. Porque vía Liga ya parece una utopía inalcanzable para una plantilla que no da para más, ni en lo físico ni en lo futbolístico.

Y muy poco se le puede reprochar a Pizzi, que también se equivoca ajustando desde la banda, incapaz de tapar el agujero que por su banda estaba generando el habilidoso Suso, porque los mimbres son los que hay y encima la mala suerte en forma de lesiones se ha cebado con el vestuario. El último en caer Seydou Keita, el pulmón del Valencia que cada partido se va confirmando como un auténtico líder silencioso, de los que sólo hablan a través de su entrega y calidad sobre el césped.

Muchos de esos le hacen falta al Valencia de Pizzi para ser competitivo a partir de la próxima temporada, sin él sobre el terreno de juego se apagó la chispa de un equipo al que ahora mismo sólo parece reactivar el sueño continental. Y en parte no se les puede culpar, después de tanta depresión liguera desde el pasado mes de agosto tener un título a cinco partidos excita a cualquiera.

Que se lo digan al aficionado, que anoche se fue a dormir cabreado y con la sensación de que se viene encima una lenta agonía liguera salpicada de ‘finales’ en cada jueves europeo. Es momento de unirse pese a las dificultades y generar buen ambiente el domingo contra el Getafe, uno de esos partidos que empiezan a convertirse en intrascendentes camino de Basilea y de lo que de verdad engancha a la gente a estas alturas.

Hay que estar con Guaita, que anoche se hizo un flaco favor en su intento de recuperar la confianza del valencianismo, y con el resto de sus compañeros, porque quizá dentro de un mes toque ver al Valencia octavo en la clasificación de Liga pero en la final de la Europa League.

Eso sí que sería un premio más que merecido para toda la masa social ‘ché’, para toda la labor que desde el pasado mes de enero llevan realizando Rufete y Pizzi con el equipo, para lograr olvidar noches como la del estadio de los Juegos Mediterráneos. Si algo tiene de bueno el fútbol es que siempre te da oportunidades para resarcirte, y encima muy rápidamente, la próxima el fin de semana y en menos de una semana en el St. Jakob Park de Basilea.

Esperemos que con Keita, el ‘jefe’ del centro del campo junto a Parejo, y con el resto de integrantes de un Valencia que pese a su ducha y afeitado no le da para entrar en la fiesta de los puestos de privilegio en España. Deseemos que en el Viejo Continente no sean tan mirados…