Valencia CF-Granada CF (contracrónica): ‘Golfinho de Oro’

El partido entre el Valencia y el Granada finalizó de la manera soñada por Rubén Vezo y por todos aquellos valencianistas que rezaban para que su equipo obrase el milagro en el tiempo de descuento. Fue un cierre perfecto para el equipo y como no, también para el ‘Golfinho de Oro’ en la noche en la que el joven central portugués robó un pequeño trocito del corazón de cada valencianista.

Es bueno matizar que el premio que Vezo recibió del Vitória de Setúbal antes de abandonar sus filas fue el ‘Golfinho Verde’, pero la licencia al respecto del nombre del galardón viene que ni pintada tras una jornada donde el luso acaparó todo el protagonismo.

En la previa fue de esos días tranquilos, donde la afición se toma con calma acudir al estadio de Mestalla en un domingo de sol y buena temperatura, que invita a alargar la estancia con los familiares y amigos antes de centrarse en el partido.

Una jornada para echar una mano a FEDER -Federación Española de Enfermedades Raras- en la recaudación de fondos y para que una grande del judo valenciano, español y mundial como Ana Carrascosa obtuviera el reconocimiento del club presidido por Amadeo Salvo. Poco ruido mediático salvo las palabras de Pizzi tratando de rebajar la euforia existente en el entorno, algo que no sólo logró pausar demasiado a los suyos sino que también provocó que la grada estuviera más fría que de costumbre.

Ya se sabía que el Granada no invitaba a sentir demasiada excitación y encima el comienzo de partido del Valencia tampoco contribuyó a la causa, así que rápidamente los ojos se centraron en la figura de Juan Antonio Pizzi y en cómo iba a arreglar otro discreto arranque de los suyos.

El argentino, como el pasado jueves en Chipre, respondió al reto con prontitud para obrar su particular ‘magia’ desde el banquillo, y el resultado engrandeció un pelín más su leyenda a ojos de una grada aferrada durante y después del encuentro al ‘Pizzismo’, que fue ‘trending topic’ en la ciudad de Valencia durante toda la noche.

Pero cuidado, que alguien debería acuñar en breve el término ‘Vezismo’, porque sin su remate salvador la sensación a estas horas sería de desilusión por el empate cosechado ante un rival como el Granada, inferior a ojos de cualquier valencianista. Fue un debutante como titular, discreto durante los 90 minutos y que en los instantes previos al choque sólo despertaba incertidumbre por cómo respondería en el centro de la zaga, el responsable de desencadenar la locura en Mestalla.

El ‘Golfinho de Oro’, que como en las buenas galas de entrega de premios que celebra la UEFA recogió el suyo al final, fue el verdadero salvador de Juan Antonio Pizzi en el día de ayer. Su abrazo y los ‘mimitos’ de su madre nada más acabar el choque también se los hubiera dado el valencianismo, que logró recordar que el primer fichaje invernal se llamaba Rubén Vezo y, al menos por una jornada, merece todos los elogios de la hinchada.