La vuelta del hijo pródigo

Como si de una parábola bíblica se tratase, Otamendi se marchó de Valencia a disputar la Copa América con unas polémicas declaraciones de su agente, abandonando al murciélago y logrando que el aficionado che tuviera una sensación de abandono, ira, y sobretodo incredulidad por el trato del jugador argentino al Valencia, que tan bien le había tratado.

La carrera de Otamendi se ha impulsado en Mestalla. De pasar al ostracismo en la selección Argentina a capitanear la defensa albiceleste en la reciente Copa América. También pasó de ser el tapado en el Oporto por Mangala a hacer disfrutar de Mestalla marcando goles importantes y evitando otros. Nico se ha consagrado y logrando ser uno de los mejores centrales del mundo. Era asumible que los clubes más grandes y poderosos económicamente se fijaran en el

Pero no es menos cierto que el jugador no ha dicho ni una sola mala palabra del Valencia, no ha declarado que quería marcharse a ‘X’ club y mucho menos ha forzado su salida. Ningún equipo ha estado dispuesto en pagar los 50 millones de su cláusula, por lo cual Otamendi ha vuelto al Valencia. Ha vuelto con ganas de demostrar, con ganas de ganarse el perdón de Mestalla repitiendo las actuaciones de su anterior campaña.

Nico ha vuelto al Valencia para ser el comandante de las tropas de Champions, Nico ha vuelto para ilusionar de nuevo al Valencianismo, Nico ha vuelto para agujerear las porterías rivales desde su cabeza… Nico ha vuelto para hacer al Valencia más grande.

No obstante, Otamendi vivió ayer uno de peores momentos como valencianista. Cuando una parte de Mestalla se dió cuenta de que el próximo en salir al césped sería Otamendi, comenzó una pitada que por momentos fue callada con aplausos. El Valencia se vió obligo a incrementar el volumen de la música pero la guerra entre pitidos y aplausos permaneció hasta la salida del siguiente jugador. Es cierto que no fue el mejor partido de Nico, pero es que nos tiene acostumbrados a rozar cada semana el sobresaliente. En momentos, cuando el argentino tocaba el balón se escuchaba silbidos que se convertían en aplausos cuando robaba balones.

El futuro despende el. La posibilidad de ganar el perdón y el respeto del sector que le pita depende de él, tan solo tiene que demostrar el nivel de la temporada pasada si decide quedarse. Si se queda y mantiene su rendimiento tenemos sin duda al digno heredero del ratón Ayala.