Air Nostrum aprueban una ampliación de capital

La junta general extraordinaria de accionistas de Air Nostrum ha aprobado este martes la ampliación de capital propuesta por un máximo de hasta 20 millones de euros, según han informado a Europa Press fuentes de la aerolínea.

Tras la sesión, convocada el pasado 18 de enero y que ha tenido lugar en la sede de la compañía en Valencia, los accionistas actuales tienen 30 días para decidir si suscriben o no la ampliación de capital aprobada en uso de su derecho preferente. Si una vez vencido ese plazo ninguno de ellos decide suscribir la ampliación de capital, se abrirá un período para que el consejo pueda ofrecer a terceros la entrada en el accionariado de la compañía.

Actualmente, la consultora norteamericana Seabury y Air Nostrum se encuentran en un proceso de búsqueda de nuevos accionistas que incluye contactos con fondos de inversión.

Aportación en capital y en deuda

Según las mismas fuentes, la aportación de fondos se está planteando parte en capital y parte en deuda, mientras que la cuantía y las proporciones de las mismas “se definirán durante la negociación”.

A principios de enero, desde la franquiciada de Iberia para vuelos regionales indicaron que varios grupos inversores habían confirmado su interés en entrar en el capital de Air Nostrum y habían solicitado el cuaderno de venta de la aerolínea.

Al respecto, destacaron que Seabury, “la más prestigiosa internacionalmente en el campo aeronáutico”, había elaborado un documento abreviado que remitió a posibles inversores para “conseguir el nivel de liquidez necesario para operar una compañía con una facturación de más de 400 millones en un negocio que tiene fuerte estacionalidad en sus ventas”. Según las mismas fuentes, se contactó con muchos grupos de diverso perfil, sin limitación de nacionalidad, y varios de ellos confirmaron su interés en participar en el proceso.

Diagnóstico y reestructuración

Previamente, Seabury realizó un diagnóstico en el que analizó todos los procesos de Air Nostrum y también ayudó a reestructurar la compañía, para después proceder a buscar posibles inversores para la ampliación de la base de capital.

En la parte de diagnóstico, trazó cuáles eran las líneas generales necesarias para que el nivel de costes de la compañía se adecuara a la actual situación de mercado en cuanto a ingresos.

A continuación, se acometió una reestructuración comercial, en la que se redujo la capacidad en algunas rutas y se abandonaron otras en pérdidas, otra de personal, con acuerdos “con casi todos los colectivos de trabajadores para reducir costes salariales”, y otra de flota, hasta reducir la presencia de aviones de un módulo de 50 plazas y migrar a turbohélices de 70 plazas y reactores de 90/100 plazas.