La Generalitat asumirá la deuda de Feria Valencia

Las direcciones generales de Comercio de la Generalitat Valenciana y Catalana se reúnen para intercambiar experiencias y propuestas en comercio y artesaníaLas direcciones generales de Comercio de la Generalitat Valenciana y Catalana se reúnen para intercambiar experiencias y propuestas en comercio y artesanía

La Generalitat asumirá la deuda de Feria Valencia y acordará, junto con el el Ayuntamiento de Valencia y la propia entidad, la hoja de ruta para su reconversión. De hechoel presidente de la institución ferial, José Vicente González; el alcalde del Cap i Casal, Joan Ribó; y los consellers de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo, Rafael Climent, y de Hacienda y Modelo Económico, Vicent Soler, así se lo han trasladado a los miembros del comité ejecutivo y del patronato de la entidad.

Una hoja de ruta que pasa por sanearla y, una vez se haya culminado su transformación, proyectarla como referencia internacional y que permita potenciar su papel de palanca y ventana al exterior de los sectores productivos valencianos, así como de captadora de actividad e inversiones para la Comunitat Valenciana.

El plan, diseñado por la Conselleria de Hacienda y, en concreto, por el Institut Valencià de Finances, conlleva un complejo proceso hacia la configuración del nuevo modelo de Feria Valencia, que pasará por la creación de una sociedad mixta de mayoría privada para garantizar la entrada de uno o varios socios tecnológicos con el fin de gestionar la actividad, pero que contará con una participación pública relevante (40%), con el fin de asegurar que los nuevos partners cumplen con los compromisos, entre ellos, la celebración de los certámenes actuales.

Como paso previo, el erróneo diseño de la operación de financiación y la posterior gestión del recinto en el pasado, que investiga la Fiscalía, obliga a la asunción, por parte de la Generalitat, de la deuda de Feria Valencia. Un endeudamiento que ya computa como pasivo del Consell a efectos de contabilidad nacional y al que éste se vería obligado a responder en cualquier caso) mediante un decreto-ley.

El proceso incluye, además, la disolución del actual patronato y la creación de una comisión gestora que pilote la transición, la modificación de la normativa de Ferias y el rescate de la actual concesión demanial (terrenos, infraestructuras) y adjudicación de una nueva concesión a la sociedad mixta.

El presidente del comité ejecutivo de Feria Valencia, José Vicente González, ha considerado que el acuerdo supone una gran oportunidad para la institución, que “gracias a la entrada de uno o varios socios tecnológicos, podrá atraer actividad al recinto y a la ciudad, mejorando el resultado económico de la propia institución y aumentando el impacto que su actividad tiene en su entorno”.

Por su parte, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha manifestado que “en el año en que Feria Valencia encara su centenario, todas las partes hemos trabajado y continuamos trabajando para relanzar una institución que la mala gestión anterior había hundido, y que es crucial para nuestra economía”.

En la misma línea, Climent ha señalado que, tras meses de trabajo interno intenso, “por fin tenemos una solución viable para Feria Valencia”. Climent ha destacado que se ha utilizado el tiempo necesario para la obtención de un modelo idóneo, aunque con este tipo de asuntos, ha puntualizado, “el tiempo no es lo más importante. Tomamos las riendas del Gobierno en julio, y diez meses después tenemos una solución para uno de los asuntos más complejos y que con mayor hipoteca habíamos heredado de la anterior gestión. Podemos estar satisfechos”.

Para el conseller de Economía, es el momento de ‘resetear’ Feria Valencia e iniciar una nueva etapa constructiva y con un único objetivo: “Convertirla en motor económico y foco de atención de nuestras empresas y productos de cara al exterior. Feria Valencia y la Institución Ferial alicantina deben ser nuestros mejores escaparates a partir de estos mismos momentos”.

Vicent Soler ha destacado que Feria Valencia “ha de ser una pieza clave para la transformación del modelo productivo de la Comunitat Valenciana”. “Es ésta una oportunidad de relanzar internacionalmente la Feria, así como de poder empezar a amortizar las gigantescas infraestructuras existentes”.  Feria Valencia, Feria Valencia, Feria Valencia, Feria Valencia

Años de pérdidas

En 2001, el Ayuntamiento de Valencia rescató la concesión administrativa anterior constituida por los terrenos, inmuebles, instalaciones y servicios, y formalizó una nueva por otros 50 años, que se acompañó de un Plan de Modernización, financiado con préstamos y oligaciones por 325 millones, cubiertos a partir de 2010 -debido a los números rojos de la entidad desde el inicio de la crisis- por el Consell vía subvenciones presupuestarias. La gestión de los anteriores responsables y la inclusión de obras no previstas inicialmente llevaron a que el coste efectivo prácticamente se duplicó, de forma que se aprobó una financiación adicional (“Plan de Ampliación”) en 2004 por otros 262 millones, operaciones subvencionadas y avaladas por la Generalitat.

Así, el riesgo vivo a 31 de marzo por la financiación de infraestructuras asciende a 503,4 millones. La Generalitat ha desembolsado hasta la fecha 337 millones (255 de intereses y 82 de principal) y Feria Valencia (hasta 2007, cuando tenía beneficios), 15,4 millones (14 de intereses y 1,4 de principal). Además, como la entidad no pudo cubrir sus gastos desde 2009, el anterior Consell avaló una financiación adicional por 9 millones y se han asumido a través del FLA otros 8,3. Así, la deuda financiera que tendrá que asumir la Generalitat es de 510,4 millones (503,4 de financiación de infraestructuras y 7,1 de la actividad ordinaria, en créditos con entidades financieras).

A este panorama se añade la alerta lanzada en el informe de la Intervención de la Generalitat, que considera los convenios y acuerdos de 2002 como un aval implícito (y no subvenciones), lo que supondría que la Feria tendría que devolver al Consell más de 200 millones y, con ello, la quiebra de la entidad. La IGV también denuncia sobrecostes que, según la legislación, deberían minorar el importe a aportar por la Generalitat. Unido a ello, en noviembre de 2014 se abrieron diligencias de investigación, que se han transformado en penales, en relación a las causas y eventuales responsables que han llevado al agujero patrimonial al que debe hacer frente ahora la Generalitat. En esos años, coincidentes también con la caída de los ingresos por la crisis, la cifra neta de negocios se hundió desde 60 millones en 2008 hasta los 14,4 registrados en 2013, estabilizándose en 17 en 2014 y 2015. En cuanto a los gastos, se dispararon hasta los 50 millones en 2009 y se estabilizaron en unos 17 en 2015.

Los actuales responsables han reconducido la situación y, sin dejar de atender su obligación de dar servicio a los sectores, la feria está alcanzando el equilibrio en su resultado de explotación. En concreto, este ejercicio se prevén unos beneficios brutos de 900.000 euros, dato positivo por primera vez desde 2008.

Ante esta situación y dado el carácter estratégico de Feria Valencia para la economía de la Comunitat Valenciana, se considera necesario iniciar un proceso de reestructuración del modelo ferial que clarifique su régimen de funcionamiento, tanto desde un punto de vista jurídico como económico-financiero, y mejore sus perspectivas de generar recursos. Con la nueva arquitectura institucional, se pretende que la actividad ferial tenga capacidad autónoma para financiar sus actividades corrientes y genere valor para los accionistas que apuesten por la explotación del recinto ferial valenciano, facilitando de este modo la recuperación por parte de la Generalitat de los fondos invertidos en la construcción de la actual infraestructura, cuyo grado de utilización no alcanza actualmente el 50% de su capacidad.