La tercera vía de Enric Morera

Bravo, doña GabrielaLa llingüística, com a ciència que és, no admet dogmes ni veritats absolutes. Els dogmes, açò és, la creença cega en un fet o fenòmen sense qüestionar-lo lo més mínim, són propis de les religions o de les més fanàtiques ideologies. Que el valencià és català pareix haver-se convertit per ad alguns en això, un dogma de fe. I no. Els llingüístes, com a bons cientifics, són els autèntics encarregats d’estudiar, contrastar , investigar i cuidar nostres llengües, no obedixen a dogmes ni criteris polítics, o al menys no deurien fer-ho. La qüestió de l’orige i denominació de la llengua que es parla en la Comunitat Valenciana sempre ha sigut motiu de disputa. Ha generat, i generarà interessos i recels polítics. El nacionalisme, -que sempre vol més-, dels nostres veïns del nort, sempre ha dibuixat a les terres valencianes com una extensió de la seua anhelada nacionalitat. Per a construir qualsevol nació, i este és el cas que ens ocupa i toca de prop, fa falta una llengua, una historia, i una cultura més o menys comú. ¿Recorden allò de que ‘qui parla alemany és alemany’? Puix una cosa així passa en la Comunitat Valenciana per lo que fa a la denominació de l’idioma propi de molts valencians. A bon entenedor, sobren les paraules. Ara, la sempre apelada Europa, a través del Consell d’Europa ha tornat a reafirmar-se en lo que és obvi: que el valencià és valencià. Ya ho digueren ilustres autors de la terra que va conéixer el que fóra el primer Segle d’Or d’una llengua en lo que posteriorment s’anomenaria Espanya. Ausiàs March, Joanot Martorell, Bonifaci Ferrer o Sor Isabel de Villena així ho deixaven patent, escribien en ‘llengua valenciana’. I així, segles més tart, tot un poble, i la seua voluntat (eixa mateixa voluntat que s’alega a l’hora de reclamar referéndums impossibles de segregació), seguixen demanant lo que el Consell d’Europa ha vingut a recordar: que el valencià és un idioma, per historia, per tradició i per voluntat del poble que l’usa, el seu autèntic propietari. CASTELLANO: Europa se reafirma: el valenciano sí es una lengua La lingüística, como ciencia que es, no admite dogmas ni verdades absolutas. Los dogmas, esto es, la creencia ciega en un hecho o fenómeno sin cuestionarlo lo más mínimo, son propios de las religiones o de las más fanáticas ideologías. Que el valenciano es catalán parece haberse convertido para algunos en ello, un dogma de fe. Y no. Los lingüistas, como buenos científicos, son los auténticos encargados de estudiar, cotejar, investigar y cuidar nuestras lenguas, no obedecen a dogmas ni criterios políticos, o al menos no deberían hacerlo. La cuestión del origen y denominación de la lengua que se habla en la Comunitat Valenciana siempre ha sido motivo de disputa. Ha generado, y generará intereses y recelos políticos. El nacionalismo, -que siempre quiere más-, de nuestros vecinos del norte, siempre ha dibujado a las tierras valencianas como una extensión de su anhelada nacionalidad. Para construir cualquier nación, y este es el caso que os ocupa y toca de cerca, hace falta una lengua, una historia, y una cultura más o menos común. ¿Recuerdan aquello de que 'quién habla alemán es alemán'? Pues algo así sucede en la Comunitat Valenciana con respecto a la denominación del idioma propio de muchos valencianos. A buen entendedor, sobran las palabras. Ahora, la siempre apelada Europa, a través del Consejo de Europa ha vuelto a reafirmarse en lo que es obvio: que el valenciano es valenciano. Ya lo dijeron ilustres autores de la tierra que conoció el que fuera el primer Siglo de Oro de una lengua en lo que posteriormente se llamaría España. Ausiàs March, Joanot Martorell, Bonifaci Ferrer o Sor Isabel de Villena así lo dejaban patente, escribían en 'lengua valenciana'. Y así, siglos más tarde, todo un pueblo, y su voluntad (esa misma voluntad que se alega a la hora de reclamar referendums imposibles de segregación), siguen pidiendo lo que el Consejo de Europa ha venido a recordar: que el valenciano es un idioma, por historia, por tradición y por voluntad del pueblo que lo usa, su auténtico propietario.

Quienes daban por muerto políticamente al presidente de les Corts y secretario general del Bloc Nacionaliste Valencià (BNV), Enric Morera se equivocaba. En el último momento y cuando todo en política de pactos parecía abocado al fracaso, el de Oliva junto algunos miembros del aparato que todavía controla se han sacado de la manga una propuesta que desactiva la disyuntiva del pacto con Podemos o no. Proponen no solo sumar a Compromís la delegación valenciana del partido de Pablo Iglesias, si no también Esquerra Unida (EU), la sucursal en nuestra Tierra de ERC y otros colectivos para conformar una marca electoral que sume todo el espacio a la izquierda del PSOE.

En un principio, la maniobra no deja demasiado espacio para la crítica a los afines a Mónica Oltra -más allá de las cuentas pendientes que puedan tener con la formación de la que proceden, EU, y con los miembros que en su día sufrieron, como Gloria Marcos, la desmedida ambición de la vicepresidenta del Consell– pero complicaría mucho la elaboración de listas. Así, es fácil augurar conversaciones para su elaboración con el cuchillo entre los dientes, además de conceder un espacio en la candidatura electoral a unas minorías que no nunca tendrían si se tratara de un afiliado un voto. Pero además, ¿qué pasará con el voto prestado a Compromís procedente del otro valencianismo? ¿Esa parte del electorado volverá a conceder el voto a una plataforma que contenga nombres que apuestan sin ambages por los países catalanes como la EU Marina Albiol o el ERC Agustí Cerdà? Sinceramente, lo dudamos. Tal vez, si la transaccional al encabotament de Oltra con Podemos hubiera sido hacer una plataforma en clave valencianista más que sobre el eje Izquierda/Derecha, tal vez, pero en este caso cuesta creerlo.

Afirma Morera que se trata del momento más importante para Compromís, desde luego que sí. Se pasa de una fuerza de estricta obediencia valenciana, a otra de marcado carácter de Izquierda y eso no parece ser lo que votó el electorado valenciano el pasado mes de mayo. Y todo esto dando por hecho el acuerdo electoral ampliado que propone la dirección del BNV, pues aunque el calendario cada vez se estrecha más, estamos convencidos que no será un acuerdo fácil de conseguir. Tal vez, la partida sea a llargues y la propuesta de Morera esté buscando hacer imposible el pacto preelectoral de manera que de nuevo deje a Compromís en solitario de cara al 20D. Veremos.