Si conduces bebido, olvídate del seguro

Si conduces bebido, olvídate del seguroSi conduces bebido, olvídate del seguro

Si conduces bebido, olvídate del seguro. Coincidiendo con las celebraciones navideñas, Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha puesto en marcha por séptimo año una campaña divulgativa para informar a los automovilistas de las graves consecuencias que para su patrimonio puede suponer el alcohol en caso de tener un accidente de tráfico.

AEA pretende con esta campaña incidir sobre las consecuencias económicas del alcohol en la conducción y que resultan desconocidas para la mayoría de conductores y propietarios de vehículos.

Según la última encuesta que hemos realizado, todavía son muchos los automovilistas que desconocen que los seguros excluyen de cobertura los daños causados por conductores ebrios, aproximadamente el 62%.

Sin embargo el porcentaje de desconocimiento sobre la responsabilidad en que pueden incurrir es aún mayor cuando se trata de propietarios de vehículos que prestan su automóvil a otros, ya que el 77% de los encuestados no sabe que como propietarios responderían también de los daños causados por dichos conductores ebrios aun estando el vehículo asegurado “a todo riesgo”, si éstos fueran insolventes.

campaña control alcoholemia

Y la práctica totalidad de los encuestados aseguraron desconocer que la condena por conducir bajo los efectos del alcohol implica quedar “fichado” con antecedentes penales.

Para AEA, “todo el mundo es consciente que el alcohol es un factor de riesgo muy importante en la conducción y que se pueden imponer importantes sanciones a los conductores ebrios, pero no saben que por una simple copa de más se pueden quedar sin casa, o cerrar la empresa donde trabajan”.

Por esta razón, queremos explicar con ejemplos sencillos y basados en casos reales las consecuencias económicas que tiene la presencia del alcohol en la conducción.

CUADRO alcohol

Lo que dice la ley

Desde 1995, la Ley que regula el seguro de responsabilidad civil de suscripción obligatoria del automóvil permite a las aseguradoras reclamar los importes de las indemnizaciones a que hubieran tenido que hacer frente por los daños causados por los conductores ebrios.

Inicialmente las víctimas de estos conductores son indemnizadas por las propias compañías de los vehículos, pero posteriormente dichas cantidades son reclamadas al conductor ebrio, e incluso al propietario del vehículo, caso de que aquel fuera insolvente.