8 años tejiendo esperanza

8 años. Nada más y nada menos. Se dice pronto. Justo hoy se cumplen 8 años del terrible accidente de metro que un 3 de julio quitó la vida a 43 personas y dejó heridas a otras 47. Aquel trágico suceso ha sido y es todavía noticia, por la nefasta forma en la que se ha gestionado.

Es una herida abierta porque cada comienzo de mes, llueva, truene, haga calor o frío, los familiares de las víctimas siguen reuniéndose para exigir –con todo el derecho del mundo- responsables. La Asociación de Víctimas del Accidente de Metro 3 de julio está realizando una extraordinaria labor para que no olvidemos y merecen todos mis respetos por su tenacidad y por la causa que defienden.

Ahora a la Plaza de la Virgen va mucha gente. En ocasiones hasta se llena. Pero hubo un tiempo en el que, ni mucho menos, era así. Un tiempo en el que la gente pasaba por al lado de ellos y no sabía quiénes eran ni qué reivindicaban. Tuvo que llegar el periodista Jordi Évole para que la sociedad valenciana se diera cuenta de lo justa que era su reivindicación.

Es cierto que muchos medios valencianos y muchos periodistas de la tierra hablaban sobre este tema, pero la televisión es un poderoso instrumento, y la conciencia ciudadana masiva, nos guste o no, llegó vía La Sexta Noticias. A partir del programa de Salvados hubo un cambio y se produjo un despertar ciudadano del letargo. Más vale tarde.

Para la Historia quedan ya imágenes de la presidenta de la AV3J, Beatriz Garrote, entrando a corriendo y casi a escondidas a los estudios de RTVV. Un hecho anormal. Los trabajadores de la extinta Canal 9, en las últimas horas de la vida de la televisión, invitaron a quien no había podido pisar unos estudios que eran de todos, incluidos los familiares de las víctimas.

Todo cuanto aconteció los días posteriores al accidente sonroja y produce vergüenza ajena. Los intentos por no empañar la visita del Papa a Valencia, la orquestada y falsa Comisión de Investigación que no esclareció nada, las mentiras acerca de las medidas de seguridad de los vagones, el cambio de nombre de la Estación de Jesús… Ojalá y pudiera retrocederse en el tiempo para hacerlo de otra forma.

Se manipuló. Se intentó comprar el silencio de las víctimas. El Consell, por boca de su vicepresidente José Císcar, ha pedido perdón por los “errores” que pudieran haberse cometido. Pero la herida aún no ha cicatrizado y sólo lo hará cuando pueda cerrarse tranquilamente.

Esto es, cuando conozcamos lo que pasó y cuando no haya 0 responsables, sino cuantos fueran copartícipes activos o pasivos del accidente ferroviario valenciano más grave de los últimos 30 años, a bordo de un tren –que parece que se nos olvida- de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana. La responsabilidad es política en tanto que el tren es un servicio gestionado desde lo público.

Espero que no tengan que pasar 8 años más para que mi president vaya a acompañarles a la plaza, les pida perdón y les asegure que se depurarán responsabilidades. Es lo menos que podemos hacer.

 

Fernando Alabadí

Director de El Meridiano L’Horta

@MeridianoHorta

www.elmeridiano.es