A estas alturas

A estas alturas

Autora: Ana Cañizares. Periodista y documentalista.

Hay quienes se preguntan, con cierta contrariedad, cómo es posible que exista un Día de la Mujer. A estas alturas. En pleno siglo XXI. En países avanzados como el nuestro. Otra cosa es Afganistán, por ejemplo, donde la violación no está penada, las acusadas de adulterio son asesinadas a pedradas, el 80% de la población femenina es analfabeta y otro tanto es forzada a casarse contra su voluntad. O la República Democrática del Congo, en la que la violación se ha convertido en un arma de guerra sistemática y más de mil mujeres y niñas la sufren cada día.  Por no hablar de las paquistaníes, víctimas de ataques con ácido y lapidaciones al atentar contra el supuesto “honor” de sus verdugos. Sin olvidar Somalia y los 28 países restantes de África y Oriente próximo que todavía practican la mutilación genital femenina.

Pero eso queda muy lejos. Aquí es diferente. El reconocimiento de los derechos legales de las mujeres y su incorporación a la vida política, económica y social está más que superado. Desde 1910 el número de universitarias españolas ha aumentado sin descanso. Representaban el 12,6% del estudiantado en 1940 y actualmente son el 60%. Las estadísticas del INE, como corroboran diversos estudios internacionales, reflejan que hay más chicas con un título de educación superior bajo el brazo, pero son ellos los que consiguen los buenos empleos. Una historia que se repite en casi todos los países de la OCDE y en casi todos los ámbitos del mercado laboral. Las listas del paro las engrosan ellas, aunque el trabajo no remunerado ―crianza de hijos/as, cuidado de familiares dependientes y tareas del hogar― corre de su cuenta. Pese a las conquistas formales, las mujeres lo siguen teniendo más complicado. Los liderazgos en prácticamente todos los sectores continúan siendo masculinos. La salvedad, la violencia de género. A mí también me gustaría decir que la desigualdad está solucionada. A estas alturas.