A vueltas con la pata de elefante

Como he comentado en alguna ocasión, el pasado siempre vuelve y es tan impredecible como las formas en las que se manifiesta.

Desde hace unas semanas, me he dado cuenta de que en unos meses iniciaremos el camino de regreso al pasado.

Concretamente, volveremos a la estética que marcó una época y viviremos en nuestras carnes lo que supuso una de las revoluciones artísticas más eclécticas de la historia de la moda.

, los 70 han comenzado su ‘come back’ por todo lo alto y pisando fuerte.

Para aquellos que, al igual que una servidora, no tuvieron la oportunidad de vivirla, esta década estuvo marcada por grandes acontecimientos mundiales de muy diversa índole: el fin de la guerra de Vietnam, el estreno de la película El Padrino, el nacimiento de Atari -la primera videoconsola de éxito-, la muerte de Elvis, la independencia ‘beatleliana’ de Paul McCartney… e, incluso, el acceso popular de las mujeres al maquillaje que se caracterizaba por el uso marcado del eyeliner y las pestañas postizas junto a un tono de piel broceado y los labios nude.

¿Y qué decir de la moda?

Pantalones de campana  –pata de elefante– , estampados étnicos, materiales brillantes y plastificados, minifaldas, plataformas, combinaciones psicodélicas y los mini bolsos, entre un larguísimo etcétera, fueron los protagonistas de este estilo caracterizado por un marcado espíritu libre heredado, en parte, del estilo hippie de finales de los 60.

Pues bien, todo esto vuelve esta primavera para nuestro gusto o disgusto. Tal es el boom que tanto las marcas de lujo como aquellas low cost se han subido, muy gustosamente, a la montaña rusa de la moda setentera en un abrir y cerrar de ojos.

Ya podemos disfrutar de los lookbooks de diseñadores como Maggie Sweet, Derek Lam, Anna Sui, Alberta Ferretti o algunos más conocidos como son Pedro del Hierro, Mango, Zara o Berskha.

En ocasiones, hago un alto en el camino y reflexiono acerca de estas idas y venidas fashionistas. El regreso de la moda de los 70 me recuerda a la música remember que algunos guateques, verbenas, discotecas y orquestas se encargan de ‘pinchar’ para amenizar las horas de deleite nocturno.

Horas en las que todos disfrutan sin pensar en las preocupaciones inherentes a la condición de vivir de todo ser humano y donde no importa quién ni cómo eres, si vas o vienes, si estudias o trabajas.

En estos días próximos a los tradicionales festejos populares, dejémonos llevar por la marea de sensaciones que conforma el júbilo social con el único fin de disfrutar de las calles, la gente, los desfiles, la música, la pólvora, la gastronomía y, cómo no, del ‘caloret’.