Bailar con la más fea

Durante toda su intervención, el conseller de Hacienda y Administraciones Públicas, Juan Carlos Moragues, jugó ayer, en Forum Europa, con una metáfora que ya se usa poco en sociedad y en política: “Bailar con la más fea”. Pero la verdad es que, siendo políticamente incorrecta, tiene una virtud: se entiende la mar de bien.

La metáfora la usó el presentador, el catedrático Francisco Pérez. Pero el conseller la aceptó de buen grado y la usó varias veces, sin remilgos, para referirse al duro papel que tienen ahora mismo los hacendistas españoles, todos, a la hora de lidiar la muy difícil situación en la que están todas las haciendas, desde la nacional hasta la del más pequeño ayuntamiento.

Juan Carlos Moragues, que tenía un público básicamente compuesto por representantes de colectivos que esperan cobrar –desde farmacéuticos a institutos de tecnología, pasando por numerosos colectivos de dependientes—se mostró como una persona dotada de una gran capacidad didáctica. Tras decir que lleva en el cargo “siete meses que parecen siete años y en ocasiones siete siglos” explicó muy bien el “bucle diabólico” que hace que si no hay crecimiento, es decir ingresos para la Hacienda, todo se convierta en adversidad.

“No es imposible superar el reto”, dijo en su intervención. En la que afirmó muy pronto que “la mejor receta es pagar, inyectar dinero al sistema, porque las administraciones no podemos ser otro problema, sino la solución”. Sus datos contribuyeron a un moderado optimismo; sus cifras acompañaron un discurso en el que se hizo evidente que algo está cambiando, aunque sea con exasperante lentitud. Pero al final todo vino a converger en lo sabido, que no por eso se tiene que dejar de repetir: la autonomía valenciana está muy mal financiada; la autonomía valenciana, que dedica el 70 por ciento de sus recursos a sanidad y educación no gasta demasiado aunque puede gastar menos, sino que ingresa mucho menos de lo que le corresponde.

Sus esfuerzos, sus deducciones sobre lo que nos pasa, ha querido basarlas en estudios universitarios y profesionales, no en simples deducciones de la política. Sus argumentos van hacia la necesidad de un sistema forzosamente asimétrico porque “en 2011 fuimos los penúltimos en financiación”.

El asunto de la cifra de déficit atribuida a la Comunidad Valenciana, tan esperada después de sus intensas gestiones en Madrid, puede que se conozca la semana próxima. Pero esto son habas contadas. De no haber un trato diferenciado en el asunto del déficit permitido y un modelo de financiación distinto al que hemos conocido, la viabilidad de la Comunidad Valenciana seguirá estando en entredicho.

A Juan Carlos Moragues, no le importa, pues, que su trabajo consista en “bailar con la más fea”. Es consciente del asunto aunque fuera la primera frase que el presidente Fabra le dijo al agradecerle que aceptara el cargo. Está en el empeño de superar la seria situación. El último debate de la temporada en el Forum Europa no fue, como es natural una galante batalla de flores. Moragues, hacendista, funcionario de Hacienda como se definió con orgullo, es un hombre que viene del realismo de los datos. Y que expone las cosas tan crudamente que en ocasiones da miedo entenderle. Pero es mejor que la temporada de foros que patrocina Asisa haya concluido con estas lecciones de realidad antes de que, como es costumbre, todo se haya escapado por el florilegio habitual en la política.

Las cosas, en el verano de 2013, siguen estando muy crudas. Y si en el Gobierno no hay una decisión que empiece por remodelar la financiación de las autonomías y el establecimiento de un déficit adecuado a la situación, muy raramente vamos a salir del marasmo actual a lo largo del otoño y en el delicado año 2014. Que tiene, por cierto unas elecciones, aunque sean europeas.

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