Bankia 0 – Accionistas 1

Fina Godoy, colaboradora en Valencia News

La justicia española le ha marcado un gol no sólo a Bankia, sino también al capitalismo salvaje que ha campado por sus fueros en nuestro país en los últimos años. Que una entidad bancaria sólo persiga l’appât de lucre –en francés parece que suena menos anti estético-, no es nada asombroso, ni reprobable ni por supuesto constitutivo de delito.Lo que sí lo es, es que un banco persiga dicho beneficio a costa de falsear sus estados contables e inducir a engaño a sus accionistas y clientes.

El Tribunal Supremo, que ha rechazado los dos recursos presentados por Bankia contra decisiones de distintos juzgados que decretaron la nulidad de la suscripción de acciones de la entidad con ocasión de su salida a bolsa en 2011, no sólo ha roto una lanza a favor de los más de 300.000 ahorradores españoles en confiaron en su “banco de toda la vida”, sino que parece hasta estar de acuerdo con Max Weber, en el sentido de que este capitalismo nuestro tan fin de siècle y a la española es la mera reducción de la racionalidad económica a un objeto de cálculo y explotación.

Lo que está diciendo el alto Tribunal es que los miles de afectados por el falseamiento de la imagen real de Bankia cuando salió a Bolsa tienen todo el derecho del mundo a demandar ante los tribunales españoles para recuperar un dinero que invirtieron porque fueron inducidos a error, por no decir a engaño.

Lo que dicen los jueces, que están demostrando una rara sensibilidad hacia el español medio –digo ‘rara’ por que ni los bancos, ni los gobernantes ni los partidos políticos parecen tener sensibilidad ni sentido común alguno (no sense no sensibility) en su trato y pacto con los ciudadanos-  está muy claro. Los accionistas de Bankia, tanto los que vendieron sus acciones como los que aún las conservan, podrán recuperar la totalidad de su inversión, más los intereses legales, más las costas del procedimiento. Ese derecho no está condicionado a que se resuelva el tremendo culebrón judicial que maneja en la Audiencia el Juez Andreu —nuestro Robin Hoodparticular- ya que no hay prejudicialidadpenal. Los accionistas deberán, eso sí, acudir a los tribunales, que a partir de ahora les van a dar la razón al 100 %. Todos los que demandan, ganan.

Y aunque se barajan muchos plazos para interponer la demanda, lo más sensato es hacerlo antes del 25 de mayo de este año 2016, atendiendo a la fecha en que el nuevo equipo gestor de la entidad –con José Ignacio Goirigolzarri a la cabeza- notificó la reformulación de cuentas y suspendió la cotización en bolsa de Bankia, que fue en mayo de 2012.

Esta fecha para fijar la posible prescripción de la demanda viene del computo de cuatro años habilitado por el Código Civil para solicitar la nulidad por vicio en el consentimiento, que para Ricard Torres, presidente de una de las asociaciones de usuarios de productos financieros más activas de nuestro país, es el fundamento jurídico más seguro y por el que se están ganando el 95% de las demandas hasta ahora presentadas en los juzgados

Pero lo que verdaderamente ha dicho el Tribunal Supremo estos días es que allá donde se comete un injusticia es necesario repararla.

Artículo de colaboración de Fina Godoy

Periodista y responsable de Prensa de Apabanc