Bruxelles

William VansteenbergheWilliam Vansteenberghe, colaborador de Valencia News

Atentando en Bruxelles (Bruselas), los terroristas lo hacían al menos en tres espacios diferentes: En su casa, situación que no ha tenido nada de positivo para sus víctimas ya que sabían dónde dar y como dar. El otro hiriendo a la capital de Europa, con el ataque en el Metro, pero ahí, demostraron a diferencia de lo afirmado por nuestro Ministro del Interior una impericia cobarde, una precipitación inducida por el arresto de su jefe, ya que el objetivo se transformó en matar mucho y rápido, pero no fue un coche bomba, ni un suicida dentro de las Comunidades, y no es que yo lo desease, fue un atentado en la acera de enfrente desde su zona de seguridad, y con el miedo del inculto, que se repliega en la comodidad de asesinar a los desconocidos.

El tercer ataque fue dirigido a una Bruselas que no existe, al menos para ellos, ya que no supieron integrarse, al margen de las responsabilidades de la administración que las hay, en este ámbito es donde han hecho el mayor daño, ya que en varias ocasiones he afirmado que Bruselas no es la capital de Bélgica, es una región a la fuerza para no ser de nadie, ahí es donde pusieron el dedo en la llaga, sin saberlo claro está, ya que no quisieron ser de ahí.

Atacaron a la Bruselas que tiene las peores calles de las cuatro regiones de Bélgica, una ciudad de nadie en grandes partes de su geografía ya que abandonada por los que pueden irse y ocupada por los que no pueden hacerlo.

Un lugar de trabajo, con un sinfín de barrios aislados, una distribución asimétrica de la población ya que nadie o casi e nadie puede comprar una casa en esta ciudad, al estar estrangulada por la región flamenca.

A Bélgica se le acusa de ser torpe y lenta, y a sus servicios de inteligencia de no estar coordinados ni a la altura de los hechos, por no haber previsto lo que podía suceder. No obstante, no se acusa a sus políticos excluyentes, que han crecido aprovechándose del lema invertido de Bélgica, ”La desunión hace la fuerza”.

Los nacionalismos excluyentes, principalmente el flamenco, y la desidia de la zona Valona, que no sabe ni contesta, han conseguido en 40 años vaciar de contenido al Estado. Por lo tanto lo que queda de esta fachada solo puede reflejar torpeza y lentitud, ya que carece de personal administrativo suficiente, ni de apoyo claro por parte de más del 51% de la población. Todo ello ha caído sobre Bruselas como una losa, ya que los flamencos no la pueden hacer suya a pesar de estar anclada en lo que han conseguido que sea su territorio.

Por lo tanto la ningunean, la abandonan y la condenan a crecer hacia arriba, ya que hacía afuera la transforman en Bolivia, privándola de un corredor que conecte a Bruselas a la zona francófona.

Se me preguntará, ¿En que repercute todo esto en los últimos atentados?,

Es sencillo, ¿Cómo se puede integrar a toda una población diversa en una meta identidad si no existe eso de ser Belga?, y menos de Bruselas, región, que termina por adquirir más identidad como capital Europea, que es bien poco, que como capital de Estado -Salvo los barrios ricos del Sur cercanos a los bosques y las zonas de las embajadas y delos buenos burgueses que no se han marchado al campo huyendo de la multiculturización existente desde los años 50, y donde se vive muy bien, sin una sensación de invasión -.

Los demás barrios, durante años fueron abandonados a los inmigrantes de pocos recursos, que coincidían con turcos, marroquíes, argelinos, por motivos obvios.

En estas comunas, las partes no belgas, fueron abandonadas, ya que requerían mucha inversión para poco impuesto, además del desconocimiento absoluto para poder crear un mínimo Plan de Integración, ya que Bélgica estaba demasiado ocupada en desintegrarse.

Este abandono, certificado por la huida de las personas autóctonas hacía el extrarradio lejano y de habla francófona, obligó a las personas venidas de fuera a empoderarse de sus calles, como buenamente pudieron, sin política de inserción, ¿En qué Estado?, ¿Con qué dinero ya que Bruselas era la niña fea de los presupuestos?

Tenemos en todas las capitales de Europa barrios así que se han desconectado de la Metrópoli, donde el paro es mayor, donde los jóvenes pisan la calle para no asfixiarse en sus casas, dejando de estudiar, no consiguiendo trabajo, ya que no hay, y para ellos menos, por lo tanto todas las soluciones tuvieron que forjarse en su propio colectivo.

Un colectivo que a pesar de las diferencias geográficas tiene en común la religión, y además no pueden contrastar con nadie diferente ya que no quedan más que ellos, y por lo tanto queda una sola la Ley la del abandonado.

Hasta las policías pactaron con las fuerzas vivas de los barrios, con los espabilados, los que controlaron los trapicheos, los negocios familiares, en definitiva con los que controlaban ”a los suyos”, una población atrapada entre el rechazo de la sociedad de acogida y la mitificación del país de origen donde se pasa las vacaciones y todo está siempre bien.

Luego vino una nueva generación que intentó ser belga pero con las leyes de su barrio, florecieron los hiyabs, se habló más árabe que francés o flamenco, ya que se habían quedado solos.

En los 90, barrios como Schaerbeek comenzaron a recibir a una población joven belga que buscaba alquiler barato y estar “desubicados”, pero la diferencia era obvia entre los dos colectivos, los inmigrantes y sus hijos debían estar ahí, los otros podían elegirlo. La unión no fue posible.

De hecho muchos tuvieron que abandonaron estos barrios mixtos ya que las autoridades comunales empezaron a ver una salida a la miseria de sus cajas de caudales, gracias a la llegada de los “bobós” jóvenes con profesiones liberales con una cierta tendencia ecologista. La emigración tuvo que moverse y se concentró aún más en una tierra de nadie.

A toda la responsabilidad de la administración belga, debemos sumarle la inoperancia de las naciones europeas a la hora de pensar en políticas comunes que implique una coordinación de los distintos cuerpos de policías europeos, en el deseo inmediato de ayudar al vecino que brilla por su ausencia, al margen de los gestos simbólicos, de potenciar al fin una identidad europea capaz de confrontarse a otras que tienden a atraer a sus ciudadanos más abandonados. La detección de las zonas conflictivas en todos los países a nivel de desajustes sociales y planes coordinados y sistemáticos, además de continuados en el tiempo para revertir estas desconexiones.

Finalmente, el hecho de explicar y detectar los porqués, no me aleja un solo milímetro de la condena más absoluta hacía los asesinos que han perpetrado atentados, y que volverán a hacerlo, pero no puedo más que incidir en el hecho de que Europa no puede éticamente ni estratégicamente crear por su abandono, una quinta columna en su propio territorio. Solo quiero recalcar que estas personas nacieron como yo en el mismo país y sin embargo jamás se sintieron parte de él y eso es responsabilidad nuestra atajarlo.

Bruselas no es un enorme Erasmus, ni una fábrica de Yihadistas, es una ciudad milenaria, donde con dinero y un cambio de paradigma, se puede producir un proceso de integración muy valioso para todas las personas de bien que viven en este espacio, y así negarles la posibilidad a unas personas sin dignidad ni respeto por la vida ajena, de poder transformar a unos imberbes ignorantes en mecanismos de una bomba.

*Bruselas en los tres idiomas legales en Bélgica, le francés, el flamenco, el alemán, y el cuarto, en inglés por la capital de Europa.

**Este artículo va dedicado a todas las personas que han muerto y morirán en atentado y a sus familias, cualquiera que sea su Origen, su Edad, su Sexo, su Creencia o No Creencia, a todos y todas: el mayor de mis respetos.