Hemos de aprender del “bushido” catalanista

El abogado Vicente Boluda reclama la deuda histórica con la Comunitat

La Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos aprobó la semana pasada la dotación del fondo de rescate autonómico para 2014, en la que estimaba destinar siete mil millones de euros a Cataluña. Esa misma semana moría Hiroo Onoda, el soldado japonés que no depuso sus armas hasta casi treinta años después de finalizar la guerra. El paralelismo entre ambas noticias es evidente.

Algunos de vosotros (antes diría muchos, pero con la globalización y Wikipedia…) os preguntaréis qué coño es el “bushido”, y qué tendrá que ver con Cataluña. Dejar que os explique y me daréis la razón. El tal Onoda, que en paz descanse, fue un oficial del ejército japonés destinado en Lubang que, aunque instruido como oficial de inteligencia, no dio crédito a las noticias que le llegaron sobre la rendición de Japón, y decidió continuar su particular guerra, alimentándose de cocos y plátanos en la selva de la isla filipina, hasta que en febrero de 1974, se topó con un viajero japonés. El aventurero nipón tenía en su agenda encontrarlo a él (declarado oficialmente muerto en 1959), un panda y al yeti, por este orden. Sin embargo, no fue hasta un mes después, cuando el Gobierno japonés localizó al mayor Taniguchi, superior de Onoda, y por orden de éste, cuando se produjo su rendición. Cuando le preguntaron, sólo contestó: “Recibí una orden, si no la hubiera cumplido me habría avergonzado”. Ché quin tío! Ahora sí, podemos definir el bushido como un código ético estricto y particular al que muchos samuráis (o bushi) entregaban sus vidas, que exigía lealtad y honor hasta la muerte.

Dicho esto, nos centramos en lo que realmente nos importa o, mejor dicho, afecta más directamente. El acuerdo del equipo económico que preside Mariano Rajoy dotó con veintitrés mil millones de euros al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) para este año y seguir así financiando a las comunidades autónomas. Es decir, en torno a un tercio del total irá a parar a financiar necesidades de la Generalitat que preside Artur Mas, que entre la FLA y el mecanismo de proveedores, ha recibido veinticuatro mil millones de euros en los años 2012 y 2013. ¡Joder con los amigos norteños! Esto de acojonar al Estado, pidiendo primero un Estatut nuevo, después (o al mismo tiempo) reclamar la deuda histórica, abonada por cierto, y por fin solicitar un referéndum por la independencia, sale muy pero que muy rentable. Muchos bushis hay en Cataluña.

Mientras tanto, nuestro Molt Honorable (como llevan años reclamando las fuerzas políticas valencianistas) no se cansa de exigir una mejor y mayor financiación para los valencianos, que siempre, dentro de nuestro meninfotisme, nos sentimos orgullosos de ser tan solidarios con el resto de las comunidades, incluso la catalana, para que destine nuestro dinero a embajadas en el extranjero o, lo que es peor, para promover la “unitat de la llengua” y la independecia de los “paisus” catalans, mientras la capacidad económica de los valencianos (bondadosos, eso sí) desciende drásticamente.

Señor Fabra (¡Alberto, no Carlos por Dios!), sea por puro electoralismo, sea por voluntad propia, siga en esa línea de reclamar lo que justamente nos pertenece, que no es otra cosa que nuestro propio dinero. Y al señor Montoro y a sus “Países Catalanes”, que le den… Amunt!

Vicente Boluda