Héroes

William VansteenbergheWilliam Vansteenberghe, colaborador de Valencia News

Un trozo de realidad se ha desencajado del todo y ha salido de forma excéntrica a girar para siempre en lo más ignoto del espacio.

David Robert Jones, alias Bowie, ha salido del escenario por última vez, cerrando de forma teatral la puerta de un armario detrás de él. (Lazarus video)

Desde sus ojos irrepetibles observó la reconstrucción de su Inglaterra natal, y decidió en algún momento ser otro, como así lo quisieron cientos de su generación. Los dos vectores de esperanza convergieron y tuvo ganado a su público para siempre. Asimiló, siempre atento,  todos los cambios sociales y el hambre de avanzar de su gente, lo que hizo de él un referente del inextricable puzle de los últimos 40 años.

Presentó el sexo como algo liberador, la fantasía como algo transgresor, fue mil veces el otro que muchos queríamos ser a la luz del sol. Icono de la moda, del cine, consiguió crear escuela y promover el deseo en su público de ser aceptado a pesar de ser diferentes. Siempre en evolución consiguió mantener la atención sobre él, aunque fuese para criticar su menguante capacidad de sorprender, su público se creyó mayor.

Tras quemarse a base de ser el adalid de otro grupo extinto, los yuppies, desapareció envuelto en otro disfraz, el del silencio.

Pero sintió, como otros, que los tiempos ya no estaban cambiando, se habían quedado miserablemente quietos, y ya nadie tomaba riesgos, Big Brother había ganado; el monopolio de la mediocridad había hincado sus fauces en el futuro. Por eso se re-invitó a este fin de fiesta, con el más sorprendente de todos sus disfraces,  ser el mismo”.

Por primera vez, borró la frase “seremos héroes solo por un día” y la sustituyó por la revolucionaria “seamos nosotros mismos solo por un día”. Había entendido que tocaba ser sincero, y que debía rescatar del pasado lo que él personalmente había querido decir, desde su infancia y de  las calles llenas de pedruscos señales de la guerra, hasta las mil luchas por conseguir caminar orgulloso por la vida, para recordar que el devenir tiene sus raíces en el construir. Dejó así, a tres generaciones un camino de coherencia creativa envidiable, y un mensaje a los que crecieron con él, ineludible, “sigo aquí, y ustedes también”.

Luego tal cisne negro, vino la parca a llamar a su teatro de vida,  siendo capaz aún, de dar una última lección, la de morir con elegancia y a base de la simbólica más abstracta y de mensajes sinceros –como puedo entregar todo esto-, retirarse lentamente musitando, de espaldas al armario de los disfraces, y sin un solo titubeo, cerrar la puerta al ahora; a la espera de conectar con nosotros desde el espacio más profundo.

Major Tom to ground control…

Artículo de colaboración de William Vansteenberghe