La corrupción, el héroe del pueblo y “casi diez euros”

Con la venia, me gustaría rendir homenaje hoy a un hombre que ha demostrado ser un auténtico referente democrático. Preocupado por la transparencia, por que los recursos públicos vayan donde tienen que ir y que, una vez más, ha sido capaz de poner sobre la mesa un turbio asunto, uno de corrupción, de bochorno general para el pueblo. Sí señores sí, ha vuelto a pasar.

La lacra de la corrupción sigue asolando la Comunidad Valenciana y, más en concreto al Partido Popular. En esta ocasión, no se han salido con la suya. Por fin alguien ha sido capaz de interrumpir las tropelías, de terminar con la vergüenza, de acabar con el espolio. Hoy hay un héroe más, alguien que no se deja engañar por las cortinas de humo que lanzan desde el gobierno de la Generalitat.

Hoy podemos dormir tranquilos gracias a que Ignacio Blanco, hombre que no necesita presentación puesto que, como todo el mundo sabe, es portavoz adjunto de Esquerra Unida, ha puesto por fin el dedo en la llaga. El Partido Popular ya no engaña a nadie con sus maniobras de distracción, con sus inauguraciones, sus estudios sobre el empleo, sus regularizaciones de alquileres, su plan de pago a proveedores…no señores no, ya no nos engañan más. No lo hacen porque existe gente como Ignacio Blanco, personas que luchan por la libertad del pueblo y que consiguen demostrar que la corrupción ha llegado ya hasta el propio Alberto Fabra.

Hemos de estar agradecidos porque, de no ser por él, por el carismático y emergente líder de uno de los partidos con mayor proyección del panorama político valenciano, nunca nos habríamos enterado de que la Generalitat Valenciana se ha hecho cargo del pago de CASI DIEZ EUROS por un complejo vitamínico para Alberto Fabra. Ignacio Blanco ha hecho saltar todas las alarmas y, seguramente ha generado un daño político al Partido Popular del que difícilmente podrá recuperarse. La imagen de Alberto Fabra se deteriora por segundos, desde el preciso instante en que se conoció algo tan humillante para la sociedad como que se está dilapidando esa ingente cantidad de dinero público, que no es que no tenga dueño, sino que es de todos, en sus caprichos personales.

Por desgracia, aparecen los de siempre, los fascistas, los que van contra todo lo que signifique libertad, libertad, sin ira libertad. Esta gentuza trasnochada, de la peor calaña, que frivolicen con el asunto y que, sin sombra de mala conciencia, atreven a decir que todo este asunto de los “casi diez euros” es ridículo, que lo que hay que hacer es centrarse en los problemas reales y dejarse de chorradas.

Pues no, compañeros y compañeras, hemos de defendernos y tomar las calles, las plazas, acampar y rodear el Palacio de la Generalitat. Que no nos representan, que no. Que ya está bien de personajes que se llenan los bolsillos y hacen desfalcos de, nada menos que “casi diez euros”. Ignacio Blanco es el nuevo referente, el que encarna la lucha de clases, el final de la casta y el principio de una nueva era.

Ignacio Blanco es un hombre del Renacimiento, un preboste, un líder de los de verdad. Está casi al nivel de afiliarse a Podemos, hacer un par de escraches y recuperar esos “casi diez

euros” para devolverlos al pueblo llano, del que nace la soberanía popular. Yo exijo mi parte de esos “casi diez euros”.A las barricadas, o mejor aún, a la hora que nos diga Ignacio Blanco, hagamos la muestra más grande de defensa de las libertades civiles posible: ¡golpeemos cacerolas en nuestras ventanas! Viva Igancio Blanco, el defensor del erario, ¡cuánto lujo pa diario!

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