La cruzada de Sant Ribó

¿Urnas o playa?Toni Subiela, colaborador de Valencia News

¿Es necesaria esta guerra del alcalde de Valencia contra la religión católica?

¿Es una prioridad para los vecinos y vecinas de Valencia eliminar símbolos y costumbres católicas?

Son las preguntas que me hago desde mi más profundo ateísmo cuando observo, sorprendido, la cruzada que ha emprendido, desde el principio de su mandato, el Sr. Ribó contra los símbolos católicos más enraizados en nuestra cultura valenciana.

Ribó está demostrando que su intransigencia fanática es superior incluso a la que ha hecho gala en muchas épocas la religión católica. Y sus extremas y tendenciosas decisiones no tienen que ver con imponer el laicismo en nuestra sociedad, sino que son posturas absurdas. Nadie más que yo estará de acuerdo en separar la religión de nuestras instituciones, pero me parece totalmente fuera de lugar intentar cambiar nuestra historia y nuestra cultura, totalmente impregnadas de referencias y costumbres católicas.

Si el Sr. Ribó no está cómodo celebrando la Navidad, Sant Vicent, Sant Josep o la Semana Santa, directamente que proponga un calendario de festividades paganas, seglares, terrenales o como quiera denominarlas. Pero que tenga el valor de ser honesto con quienes han confiado en él para gobernarlos.

Es peripatético intentar no celebrar Sant Vicent con la excusa de que no se “aprovecha” la fiesta. Es disparatado tapar los símbolos católicos de los cementerios y tanatorios municipales con cortinitas. Y, desde luego, querer hacer una cabalgata de reyes laica es, simplemente, ridículo. Les pido que no nos hagan pagar a los valencianos y valencianas sus problemas personales y déjennos disfrutar de las fiestas tal y como son.

Los Reyes Magos son reyes, no reinas, y van a Belén a llevarle oro, incienso y mirra al Niño Jesús. Sí Sr. Ribó, los Reyes Magos son parte de una costumbre católica, arraigada en nuestra sociedad y es así. Si no le gusta, si cree que no es adecuada, pues no permita su celebración, pero deje de hacer tantas sandeces.

Toni Subiela