La izquierda vuelve a relegar al Mundo Rural

Juan Vicente Pérez Aras. Diputado Nacional. La izquierda vuelve a relegar al Mundo RuralJuan Vicente Pérez Aras. Diputado Nacional. La izquierda vuelve a relegar al Mundo Rural

El reloj electoral avanza impasible ante la ansiedad demoscópica de los actores electorales y la perplejidad de una ciudadanía incapaz de asimilar el vertiginoso ritmo de la política actual.

Vivimos una época de cambios. Con la cuarta Revolución Industrial en marcha, la sociedad asiste atónita a un futuro, que ya es hoy y si pestañeas, ayer.

Cambios que antes duraban siglos, años, ahora son inmediatos en todos los ámbitos de nuestras vidas. Es lo que tiene el internet de las cosas. Incluso para ese Medio Rural que debe subirse también a ese tren de la digitalización para ganar el futuro.

Con las fechas señaladas ya en rojo en nuestros calendarios y en mitad de las Fiesta Josefinas, el Mundo Rural asiste con preocupación al posible desenlace electoral.

Con el Sanchismo henchido por el viento electoral favorable, la preocupación se torna en alarma ante una posible repetición del “Gobierno Frankenstein”.

Y nada podría ser más desastroso para nuestro Mundo Rural, habida cuenta de la experiencia del Gobierno del Sr Sánchez en Madrid y de la Legislatura perdida para el campo valenciano por el Gobierno del Tripartito.

Una política desde la ideología que se olvida de las personas. Una obsesión por perseguir y eliminar nuestras tradiciones ligadas a ese medio rural.

Solo hace falta ver la última del Gobierno del Sr Sánchez, subvencionando a una Organización anti-caza para representar a España en la IV Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente.

Con esos mimbres, ya nos podemos atar bien los machos  los defensores del silvestrismo, del parany o los propios cazadores. Una lucha que viene de lejos y en la que siempre ha estado el Partido Popular, desde su soledad aquí y en Bruselas.

Una despropósito tras otro contra todo el ecosistema-agro, al que la izquierda siempre ha relegado porque lo “rural” no va con ellos. Por muchas cortinas de humo que nos vendan.

Y para muestra un botón. En nuestra Comunitat Valenciana, la Legislatura se ha cerrado con un balance negativo para nuestro agricultores y ganaderos.

El tacticismo electoral y los juegos de poder en el Tripartito han bloqueado una acción de gobierno, dirigida según sus eslóganes, a salvar a las personas.

La Izquierda llegó con muchos anuncios, pero al final la gestión ha puesto las cosas en su sitio. Porque una cosa es predicar desde las atalayas mediáticas y otra bien distinta gestionar la res pública, el talón de Aquiles del progresismo.

Cuatro años perdidos para el mundo rural, sometido a una imposición ideológica que ha dejado de lado los verdaderos retos pendientes. Porque hablamos de despoblación y reto demográfico, olvidados en las políticas del Consell tras cuatro años.

Una prioridad clara para el Partido Popular que por primera vez puso en la Agenda ese problema vital para esta tierra y para España.

Lo hemos peleado y trabajado, consiguiendo en Bruselas que el Parlamento Europeo incorpore al contenido de los programas financiados por la UE la problemática del Reto Demográfico, que antes no estaba recogida. Y que contemple ayudas finalistas, por primera vez, para los territorios en los Fondos Estructurales, en base al nuevo mapa de despoblación, que delimita un 30% de nuestro territorio como afectado. Pero también con la caza, la naturaleza y el medio rural.

Un compromiso firme que nos ha permitido, de la mano del sector cinegético, alcanzar logros importantes ante el acoso de aquellos que reniegan de nuestras tradiciones, sin ver en ellas el impacto positivo del aprovechamiento natural sostenible, como herramientas necesarias en la gestión de los ecosistemas, de conservación del medio natural y de mejora de la biodiversidad.

Un fracaso en la política medioambiental, con un verdadero desastre en la gestión de nuestros Parques Naturales, o la olvidada política forestal.

Toda una fachada de anuncios, de buenas intenciones que ha quedado en evidencia ante un verdadero despropósito de los ecologistas de salón. Activistas ideológicos que nunca entendieron el valor de nuestro ecosistema agro.

Una Legislatura en blanco para el campo valenciano en la que no ha habido una medida efectiva en la línea de lo que han venido demandando las organizaciones agrarias.

Por no hablar de un Plan Estratégico para el Medio Rural, para atajar los problemas estructurales que arrastramos, el relevo generacional o el abandono de explotaciones.

No se ha publicado el Plan Integral de Residuos, no se ha redactado ningún Plan de lucha ante el cambio climático, no han desarrollado ningún tipo de ayuda para el sector citrícola valenciano que está en una profunda crisis, no solucionan el problema de la xylella.

Solo han vendido humo con la promoción de la agricultura ecológica y marginando a la agricultura tradicional, obviando la compatibilidad y complementariedad de ambas. Solo anuncios y mucha publicidad.

Todo un Mundo Rural perseguido y castigado por aquellos que hacen política desde los laboratorios sociales. Cuatro años totalmente perdidos, donde la ideología ha marcado el día a día de una Conselleria paralizada por las luchas internas entre los socios del tripartito.

Una Legislatura que finaliza constatando el fracaso del Tripartito. Ahora empieza el verdadero cambio que necesita esta tierra y España.

Isabel Bonig y Pablo Casado representan ese Partido Popular en positivo, un valor seguro para todos los españoles. La verdadera voz del mundo rural, porque siempre hemos estado ahí, en soledad, pero conscientes de nuestro compromiso con aquello que forma parte de nuestro ADN-agro.