Las elecciones no están decididas

Media dirección y militancia del PPCV están convencidos que tienen perdidas las elecciones municipales y autonómicas (las europeas se dan ya por amortizadas). Y la otra media dicen que todavía hay partido. En el PSPV/PSOE todo el partido da como seguro que van a gobernar incluso en solitario. Y hasta Enric Morera ya se ve como vicepresidente del Consell en un gobierno bipartito con quién sea.

Ximo Puig huele a poder. Por eso el jueves se dio un baño de masas de gente que se arrima al nuevo olor, aunque hace sólo quince días sólo estaba rodeado de los más fieles. Pero los cementerios políticos están repletos de gentes que vendieron la piel del oso antes de cazarlo. Y al PSPV/PSOE le suele pasar esto con cierta frecuencia porque se fía demasiado del olor mediático. Como a Compromís.

El partido no está decidido. Otra cosa es que el PPCV esté arrojando la toalla con demasiada precipitación, quizá carente de ideas para enfrentarse a su momento más duro de los últimos años. Estoy con los analistas que en Presidencia de la Generalitat defienden que aún pueden ganar si empiezan a jugar bien el partido. Las elecciones se pierden, no se ganan.

El Cholo Simeone está a un paso de ganar la Liga a base de dos estrategias paralelas. Tener claro un modelo de juego y disputar cada partido como el más importante de la temporada. El PPCV de Alberto Fabra está demasiado ocupado pendiente de la agenda que le marcan todos los días medios de comunicación, jueces, Hacienda, oposición y hasta las zancadillas de parte de los suyos y por eso no diseña un modelo de juego ni disputa los partidos a muerte. Y así camina hacia la derrota. Seguro.

El PSPV de Ximo Puig no es que tenga la piedra filosofal, es que cuenta con el mal juego del contrario. Incluso viven dos realidades contradictorias. Por una parte Puig se está corriendo hacia el centro (dónde están los votos en disputa) institucional y por la otra el partido que le encanta correr la banda izquierda. AL PSPV lo que le gustaría es ser un PSC independentista. Y a medida que vayan pasando los meses (mensaje europeísta, referéndum catalán…) esas contradicciones irán creciendo. Y no digamos del baile del tripartito, que los socialistas no quieren ver ni en pintura. ¿Tiene opción de verdad el PSPV con este panorama? Lo dudo porque en las elecciones votan todos, no solo los que van a los mítines de Puig o escuchan la SER.

El PPCV debería recuperar el centro para ganar y gobernar y para ello debe recuperar la iniciativa. Tarea por supuesto harto difícil con la cantidad de meteduras de pata que atesora. Parece que todos los días sigan un guion que ha escrito un gafe. Deben tener iniciativa, controlar la agenda e ilusionar a la gente que buscan con un nuevo mensaje más allá de quejarse de Madrid. A la gente le han metido la mano hasta en la hucha de los niños y hasta ahora no nos han dado nada a cambio. Ni una bandera, ni una pasión, ni una ilusión. El Cholo lo que hace antes de cada partido es ilusionar a sus jugadores.

Claro que tienen mucho en contra. Pero tampoco saben defenderse y hasta dejado que se creen códigos respecto a la Comunidad Valenciana, la Generalitat y hasta Esther Pastor que resultan patéticos. Lo malo es que ya forman parte del lenguaje dominante y son hábilmente manipulados. Pilar Cernuda llegaba a decir esta semana que en el PP de Madrid están descontentos porque Alberto Fabra ha colocado a su pareja en la Generalitat. ¡Coño! Y Ana Botella es la mujer de Aznar y alcaldesa de Madrid. Y Clementina Rodenas fue alcaldesa de Valencia con Segundo Bru de hombre fuerte del PSPV. Y Carmen Romero diputada con Felipe González de presidente del Gobierno. Pero el mal ya está hecho y Fabra tiene colgado el San Benito.

Coincido con los que dicen que el partido no está decidido, pero es el propio PP quien lleva camino de perderlo. ¿Cómo coño se les puede escapar que una discoteca de Gandia meta dos chonis en FITUR? ¿O que dos años antes de las elecciones enfaden a los alcaldes quitando a los más importantes de las listas a las Cortes autonómicas? Y así mil cosas más. Las elecciones, al fin y al cabo, se pierden, no se ganan.

Jesús Montesinos
@jmontesinos