Lío a la izquierda

DC-Aurea Ortiz

Va, al lío, me voy a mojar. En lo de la unidad popular y la confluencia de la izquierda. Dejando claro, eso sí, que esta es mi opinión y solo me representa a mí. Y que no voy a ser muy original, me temo. Sé que, además de cientos de artículos (y más que vendrán) sobre el tema, tenemos memes y chistes de todas clases, el famoso gag de la magnífica La vida de Brian (Terry Jones, 1979) sobre el frente de liberación de Judea circulando, muy oportunamente, por las redes sociales, y hasta un divertido generador de nombres de partidos, con las mil y una combinaciones posibles de los términos ‘juntos’, ‘en común’, ‘ahora’, ‘se puede’. Desde luego ingenio no nos falta. Claro que siglas y formaciones políticas tampoco.

Creo que el gobierno de este país va a cambiar y el PP tiene los días contados. Creo que el momento es ahora, ya saben. Me niego a creer que no seamos capaces, me refiero a la izquierda (y aquí incluyo a Podemos, por supuesto), de conseguir candidaturas de unidad a la altura del reto y la oportunidad histórica. Porque aunque el Ibex 35 y la mayoría de los medios de comunicación se empeñen, la alternativa al nefasto gobierno pepero no es Ciudadanos y su neoliberalismo extremo enmascarado de preocupación social. Nada de nueva política. Son los de siempre, lobos con piel de cordero.

Sí, he dicho izquierda. No creo que nadie se llame a engaño. Existe. Y las clases sociales, por mucho que se niegue, también. Lo voy a decir en lenguaje antiguo, para que todo el mundo lo entienda: los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Esto es así. Ahora el cambio se ha dado en muchas ciudades y poblaciones y en ellas se está viendo que las cosas sí se pueden hacer de otra forma. Se han conseguido gobiernos de coalición que funcionan, capaces de llegar a acuerdos, teniendo claro que lo primero son las personas y los derechos humanos. Esa es la alternativa real.

Así que sí, quiero la unidad de la izquierda, de los de abajo, de las candidaturas del cambio, de la nueva política, llámese como se llame. No quiero que otra vez, al ir a votar, sintamos que nos rompemos un poco por dentro mientras elegimos entre gente muy válida y luchadora que forma parte de listas diferentes. Con programas prácticamente iguales. Y con las mismas ganas de cambiar las cosas y crear una sociedad más justa y libre.

Por Áurea Ortiz Villeta