Los conservadores que dicen ser de izquierdas

Montesinos

El 15 M de hace cuatro años parecía que había llegado la revolución pendiente. Las acampadas en la Puerta de Sol de Madrid, frente al Ayuntamiento de Valencia o en la plaza de la Virgen parecían el fin del mundo conocido. Todo iba a saltar por los aires porque el pueblo estaba indignado.

Unos días más tarde Francisco Camps y el PPCV arrasaban en la Comunidad Valenciana y en los principales ayuntamientos. Ni la ira se transformó en votos ni la lista de corruptelas pudo con la actitud conservadora del pueblo valenciano y de la mayoría del pueblo español. España no es de izquierdas aunque a veces vote siglas disfrazadas de izquierdas.

Desde entonces las encuestas, la opinión publicada y la percepción de la calle llegan a la conclusión que tras veinte años de hegemonía política el PPCV va a darse el gran castañazo. La Comunidad Valenciana volverá a ser de izquierdas, reza cualquier cartel de los aspirantes porque los valencianos somos de izquierda, cierra el argumentario. Y sin embargo una lectura detallada de los resultados políticos y las actitudes sociales demuestra no era de izquierdas ni cuando mandaba Lerma.

El PPCV es en las encuestas mayoría en todos lados. Y una de cada cuatro encuestados se muestra indeciso (el 25 %), con lo cual este partido puede sumar aún una buena tajada que le llevará al 33 o 35 % frente a una propuesta que solo es anti PP. Incluso en pleno cataclismo hay una mayoría de voto de derechas. Y no digamos la actitud.

La gente de la Comunidad Valenciana es conservadora, como toda España, aunque unos voten al PSOE, otros a Ciudadanos e incluso algunos a Podemos. Incluso los que votan a Compromís, que como todos los partidos nacionalistas es de corte conservador aunque se esfuerce en querer aparentar lo contrario (PNV y CIU son hasta democratacristianos).

Es gente conservadora porque quieren conservar lo que tienen, bien sea un piso, un coche, un trabajo o un cargo político. Hay que conservar las tradiciones de toda la vida, los hábitos y hasta lo tópicos disfrazados de raíces. Mónica Oltra disfrazada de fallera es tan conservadora como María José Catalá defendiendo la enseñanza de la religión. Lo que pasa es que una dice que es izquierdas y la otra no quiere reconocer que es de derechas, está mal visto.

¿Basta pues decir que se es de izquierdas y progre para merecer ganar unas elecciones? En absoluto. Ahí está el ejemplo del 15M o las encuestas de ahora mismo. Aunque saquen a pasear a Rus por las calles contando dinero el PPCV no se desploma. Y si se van los votos del PP van a parar a Ciudadanos, que también es una apuesta conservadora nominalmente.

La izquierda política española arrastra un discurso antifranquista que traslada a todo y da sensación de oponerse al PP es ser progresista. Siguen con los mantras de la escuela pública, el transporte público o la televisión pública sin valorar que el futuro es la enseñanza on line, existe Bla Bla Car o que el streaming arrasa la televisión por cable en Estados Unidos. No está claro por qué dicen que son de izquierdas.

Son debates antifranquista que no guardan relación con los parámetros reales de estos problemas en Europa. El debate no es escuela pública o privada, sino una enseñanza de respuestas a preguntas de los alumnos. En algunos países empiezan a cerrar universidades por obsoletas y aquí la izquierda es tan conservadora que quiere sobredimensionar las que tenemos.

Hay mucho disfraz tras unas siglas, pero no reflejan las posiciones reales. No hay nada más conservador que mantener el sistema sanitario español y ahí tienen a la llamada izquierda pretendiendo incluso incrementarlo. ¿Es conservador o progresista facilitar miles de recetas gratis? Incluso en la propuesta de igualdad de oportunidades de la izquierda española subyace el nacionalcatolicismo del cardenal Herrera.

Emocionalmente Catalunya es independentista y políticamente tal cual como la derecha española, vote CiU, PP o Ciudadanos. Porque hay una actitud conservadora hasta en los que se quieren separar de España. Por eso  cualquier gobierno que haya en la Generalitat o los ayuntamientos será conservador se llame Fabra, Barberá, Giner, Ribó o Mónica Oltra. Solo es cuestión de siglas y nombres. Un par de gestos para la galería y poco más. Hay mucho que conservar.