¿Pacto a la valenciana para el Gobierno de España?

escraches y democraciaMariano Ayuso Ruiz-Toledo. Abogado, Director de Ayuso Legal - Colaborador de Valencia News

 

Estas últimas semanas, al socaire de los posibles pactos del tándem PSOE-Ciudadanos (los famosos 131) con otras fuerzas para alcanzar la mayoría suficiente para lograr la investidura, se ha proclamado –sobre todo por los miembros o afines de Podemos- que la solución está en un “pacto a la valenciana”, haciendo referencia al “pacto de Botánico” en Valencia, por el que fue investido Presidente del Consell Joaquim  Puig.

Sin embargo, un eventual pacto PSOE-Ciudadanos-Podemos, caso de ser posible, sería algo muy distinto del pacto del Botánico.

El pacto del Botánico fue un pacto de investidura entre esos tres partidos (PSOE, Compromís, Podemos), para apoyar el pacto de gobierno entre PSOE y Compromís. De hecho, como sabemos, en el Consell entraron solo miembros de PSOE y Compromís, habiéndose limitado Podemos a prestar parte de sus votos para lograr la mayoría suficiente para ser investido Puig en pacto de gobierno con Mónica Oltra.

Distintos son los pactos municipales en algunas ciudades –como Valencia capital- en la que sí ha habido un pacto tripartito, o cuatripartito a veces, de izquierdas. Pero los pactos municipales son sustancialmente distintos, por la propia materia sobre la que recaen y por la circunstancia legal de que si hoy pacto de gobierno local, resulta investido alcalde el cabeza de la lista más votada.

Pero el tripartito PSOE-Ciudadanos-Podemos tiene una variable ideológica más relevante que la mera cuestión táctica de que en el pacto de Botánico Podemos no pacta entrar a gobernar, y en un eventual pacto de gobierno para España sí tiene expresa vocación de gobierno.

En un eventual pacto con Podemos para gobernar España, la posición de Podemos en torno –por ejemplo- al supuesto derecho a decidir de los ciudadanos de Cataluña en referéndum propio, la reforma laboral y alguna otra cuestión candente parece que obsta gravemente el pacto de gobierno con el PSOE y lo imposibilita con Ciudadanos.

En el caso valenciano era distinto. La posición de Compromís es mucho más aproximable a Podemos –tanto en sus posiciones más próximas al nacionalismo identitario catalán, como a un mayor izquierdismo en políticas económicas y sociales- y de hecho han concurrido juntos (pero no revueltos) a las elecciones generales de España del 20 de diciembre pasado. El mismo PSOE valenciano –el PSPV dada la estructura federal socialista- es menos incompatible con Podemos que el conjunto del PSOE  (y especialmente que el andaluz, el manchego o el extremeño) con las aspiraciones catalanas y puede tener con el Podemos valenciano una cierta mayor proximidad que en el nivel estatal.

Pero el auténtico obstáculo ideológico grave para un eventual tripartito PSOE-Ciudadanos-Podemos está en la incompatibilidad visceral entre Ciudadanos y Podemos. Los postulados ideológicos de Ciudadanos –su mismo origen en Cataluña como abanderados de la unidad de España-, su centrismo y sus propuestas en lo económico y social y su mismo electorado, obstan un pacto –de gobierno, incluso de mera investidura con Podemos.

Tan sólo un cambio radical de Podemos permitiría ese pacto tripartito rojo-naranja-morado. Pero las alianzas y composición de Podemos en Cataluña, y los planteamientos ideológicos con los que ha llegó al electorado, hacen inviable esa mutación radical. El último intento será la anunciada consulta a las bases de Podemos, en la cual -con el lavatorio de manos de este plebiscito- podrían asumir Iglesias y su equipo el cambio radical o exculparse de que están forzando las nuevas elecciones (que parece otra intención probable del referéndum interno).

Finalmente, no puedo dejar de manifestar mi sospecha de que el anunciado “pacto a la valenciana” no quiera significar ese tripartito PSOE-Ciudadanos-Podemos, sino una eventual alianza entre PSOE, Podemos y un cúmulo de diputados minoritarios de izquierda y nacionalistas variados (PNV, DyL, ERC, EU, CC, Bildu) cuyos escaños sumandos arrojarían la mayoría absoluta.

Este pacto sería asumido sin problemas por Podemos. Pero supondría para el PSOE la ruptura del pacto con Ciudadanos, una eventual deriva hacia posiciones extremas y proindependentistas y un riesgo de desaparición como gran partido de la izquierda tras los peores resultados de su historia.

En los próximos días tendremos la solución.

 

Por Mariano Ayuso Ruiz-Toledo. Abogado, Director de Ayuso Legal