Política frente a encuestas

Esta semana se ha conocido la enésima encuesta que condena al PPCV a perder la mayoría absoluta, sin que quede muy claro quién y cómo podrá gobernar la Comunidad Valenciana. Porque la supuesta mayoría absoluta de los partidos del tripartito (PSPV/Compromís y Esquerra Unida) es una probabilidad solo avalada por el ansia de poder y no por una alternativa de gobierno. Y los votantes lo saben: quieren política. No poder.

Pero en cualquier caso la propia encuesta de Radio Valencia tiene aspectos tan extraños como que Marga Sanz es el más valorada y cuando es la menos conocida. O que no se valora el voto oculto al PPCV que saldría siempre aplicando un índice corrector al no sabe no contesta. Pero ya se sabe, la percepción se convierte en estadística cocinable.

Estas encuestas son la expresión del agotamiento de un modelo político vertical. Cae el PPCV porque el, pero cae más proporcionalmente el PSPV/PSOE que no gobierna y debería beneficiarse del ejercicio de la oposición. El poder desgasta a quien no lo tiene y el PSPV no huele a poder aunque se pongan colonia en los sobacos. Es el gran fracaso de Puig.

Como mucho las encuestas indican que los socialistas están abocados a vivir de los votos de Compromis y Esquerra Unida si quieren tocar sillones, lo cual aventura un gobierno tan inestable que los propios electores lo volverán a valorar antes de poner el sobre en la urna. El tripartito es posible, pero no imprescindible. No en vano la política ha resultado ser el arte para conseguir el poder, no para ejercerlo.

Lo curioso finalmente es que (http://valencianews.es/opinion/las-elecciones-no-estan-decididas/) el PPCV no hace una mueca ante todas estas encuestas que aventura su final al frente a la Generalitat. Y eso es altamente extraño, cuando no sospechoso.

¿Tienen una varita mágica que hará un milagro en el último momento? ¿Les da lo mismo porque están dispuestos a inmolarse y han buscado destinos en otros lugares, como dicen voces malvadas? ¿No saben qué hacer? ¿O simplemente confían en el voto oculto al poder, la fidelidad de sus votantes, el miedo al tripartito y, sobre todo, que cambie la tendencia por reconocimiento de méritos en la economía, la ética y el tirón municipal?

Alberto Fabra en RNE y José Ciscar en TV Mediterráneo decían estos días que la mayoría absoluta se consigue trabajando. ¿Pero trabajando en qué? Porque ya sabemos que el mantra de la financiación va a quedar en más dinero para Cataluña. Y que la recuperación va más lenta de lo que parece. Solo queda trabajar en política, no en gestión. ¿Va el PPCV a ponerse a hacer política?

Están preparando las elecciones como se ha hecho siempre, con los mismos mimbres, con los mismos recursos técnicos y con las mismas llamadas de atención que en las anteriores. Incluso con el mismo sistema de comunicación política de los últimos veinte años. Son tan previsibles como las tendencias que demuestran las encuestas.

Aquí nadie valora la percepción, el mensaje que recibe el ciudadano sobre lo qué ocurre y cómo está la Comunidad Valenciana. Porque eso es lo que sale en las encuestas: la percepción que tiene el elector.

Será todo lo injusto que se quiera, porque hay más aeropuertos sin aviones en Castilla, Andalucía y Aragón que en la Comunidad Valenciana. O más imputados en los ERE de Andalucía o en Aragón que en la Generalitat, pero unos llevan la fama y otros cardan la lana, a lo mejor porque se ha gestionado muy mal todo este lío. Y esa mala gestión es producto de una mala política. ¿O no se enteraron cómo empezó todo el día que la SER y el PSOE pactaron destapar el Caso Fabra hace diez años?

El PPCV no está haciendo política para asegurarse la victoria absoluta. Está haciendo gestión. Y la dimensión de la catástrofe es de tal calibre que exige otro planteamiento: política, ideas, ilusión. El partido no está perdido para el PPCV, pero parece que no les apetece jugar.

Jesús Montesinos
www.jmontesinos.es