Superando la tormenta, después de la tempestad vuelve la calma

Mare Nostrum, Un mundo difuso para una agricultura en riesgoJuan Vicente Pérez Aras es Diputado Nacional por el Partido Popular - Colaborador de ValenciaNews

La victoria de ZP en 2008, gracias a ese “republicanismo cívico” que le permitió fagocitar el electorado por la izquierda, con un PSOE ultra-laicista que sin llegar a la mayoría absoluta se disponía a regir los destinos de los españoles cuatro años más, por encima de cualquier indicio de consenso para afrontar las dificultades que se avecinaban. El horizonte barruntaba ya negros nubarrones financieros al otro lado del atlántico vaticinando un shock de impredecibles consecuencias que la maquinaria propagandística de la izquierda trataba de ocultar al ciudadano a base de sobredosis de populismo.

La fiesta de la prosperidad que el mundo seguía viviendo se vio de pronto interrumpida por la implosión del sistema financiero internacional que tras sacudir la economía americana, en otoño de 2007, al hilo del crash de las hipotecas subprime que anticipaban la crisis financiera global declarada oficialmente en 2008, sacudía con su onda expansiva todas las ramificaciones de las economías desarrolladas, y especialmente la española, que haciendo caso omiso de los continuos avisos de alarma para activar medidas para contrarrestar sus efectos, seguía abducida por un Presidente que cabalgaba a lomos de su aura personal potenciada por su particular cosmovisión de una realidad ficticia.

ZPSOE nos repetía hasta la saciedad que aquí estábamos en la “champions league”, que no había peligro. Mientras, las consecuencias de sus políticas de expansión del gasto sin control, estatalizando nuestras vidas, sus alianzas y cheques en blanco con los nacionalistas, la búsqueda de la “crispación” para desmantelar al adversario, iban configurando un escenario catastrófico para la política nacional y el devenir de sus ciudadanos.

Con todos esos mimbres, y sobrepasado por las circunstancias y la debacle económica, el ZPSOE no tuvo más salida que finalizar anticipadamente la Legislatura, adelantando una elecciones que la sociedad clamaba desde esa misma calle que ellos habían azuzado. La victoria del Partido Popular de forma contundente significaba un suspenso mayúsculo a las políticas de la Izquierda, verdaderas responsables de una crisis que tanto se esforzaron en tapar, presentando un nuevo escenario donde las vías de agua hacían ya inviable el mantener a flote a esta nave común que llamamos España. Con la calle tomada por la Izquierda, con un ambiente crispado por los continuos casos de corrupción que tan bien se vendían por la maquinaria mediática, la izquierda estaba convencida de que el Partido Popular no aguantaría más de un año en el Gobierno, debiendo anticipar otra vez la elecciones para así, reconquistar el poder que tan injustamente la ciudadanía les había quitado. La hoja de ruta estaba marcada.

Pero tras dos años de gestión de Gobierno, y con la prioridad de esa acción centrada en las personas, por encima incluso del tan esperado “programa electoral” al que tanto se han aclamado, el Partido Popular ha logrado mantener a flote la nave, reforzando unas cuadernas que se venían abajo y garantizando una estabilidad que nos permita arribar a buen puerto. No hay parangón de una acción reformista de mayor calado que la que se está acometiendo por los gobiernos populares. Y ese esfuerzo, que el Presidente del Gobierno quiso agradecer a todos los ciudadanos, verdaderos protagonistas del resurgimiento de nuestra economía, está siendo reconocido a todos los niveles. Todos los organismos Internacionales están poniendo en valor los ajustes para reconducir una situación catastrófica que está invirtiendo y consolidando las tendencias, augurando un cambio de ciclo hacia la senda del crecimiento y la generación de empleo.

Ante el asombro de propios y extraños estamos demostrando al mundo la grandeza de este país. Cuando una sociedad tiene claros sus referentes, con una dirección política firme y convencida, sin titubeos, cuando se dispone de gobiernos convencidos de lo que hay que hacer, y capaces de unir los esfuerzos de todos en pos de un objetivo común, es imparable y la Historia es fiel testigo de ello. Esta sociedad necesita más pedagogía y menos demagogia. Precisa ahora dosis de optimismo para seguir afrontando las dificultades que ya empiezan a vislumbrarse como superables. Si bien el 85 % de los españoles participaban del diagnóstico de que la situación del país era mala o muy mala, va aumentando mes a mes el número de los que creen que España mejorará, concretamente un 45 % de los encuestados, lo que supone un aumento de 13 puntos en menos de un año, según el Barómetro del Real Instituto Elcano de diciembre de 2013. Tendencia que el CIS va consolidando también en sus respectivos avances, que en la proyección de febrero 2013 a febrero 2014 denotan un aumento también de los encuestados que consideran que la situación ha mejorado en este año y que confían en que seguirá en esa senda de recuperación.

Vamos alejándonos de la zona 0 de la borrasca. Hemos dejado atrás jirones de autoestima y orgullo embrutecidos por una realidad virtual que nubló nuestras voluntades, pero que nos ha hecho aprender de nuestros errores. Debemos perseverar en el esfuerzo, porque el camino no es fácil. Pero la recompensa por superar esta tormenta perfecta nos debe llevar a consolidar una sociedad más fuerte, más comprometida, vigilante con el Estado para recuperar su protagonismo y avanzar en la Libertad y el bienestar de las personas.

Juanvi Pérez