15.451 valencianos menos

Esto supone una caída porcentual del 0,3 por ciento, casi al mismo nivel que la de la media española, donde la población cayó un 0,29 por ciento. Por provincias, Alicante alcanza 1.945.642 habitantes –1.732 más–; Castellón, 601.699, con una pérdida de 2.865 empadronados, y Valencia 2.566.474, 14.318 menos.

En el caso de las capitales de provincia, Alicante suma 374 habitantes más, hasta los 335.052; Castellón pierde 19, con lo que tiene 180.185 y Valencia resta 4.725, de manera que se sitúa en 792.303 empadronados.

Por autonomías, Castilla y León se sitúa a la cabeza de las comunidades con la mayor caída, un 1,03 por ciento, seguida de Castilla-La Mancha (-0,98 por ciento, 20.890 habitantes menos), el Principado de Asturias (-0,85 por ciento, 9.195 menos) e Islas Baleares (un 0,69 por ciento menos, 7.765 habitantes).

Por detrás se situaron Galicia (-15.558 habitantes, un -0,56 por ciento); La Rioja (-1.582, un 0,49 por ciento menos); Extremadura (-0,37 por ciento, con 4.126 habitantes menos); Cantabria (-1.973 habitantes, un -0,33 por ciento); Comunitat Valenciana (-15.451 habitantes, un 0,3 por ciento menos); Aragón (-2.317, un 0,17 por ciento menos); Murcia (-2.400 habitantes, un -0,16 por ciento); Andalucía (-0,11 por ciento, con 9.685 habitantes menos); País Vasco (-0,06 por ciento, pierde 1.411 habitantes); Madrid (-0,05 por ciento, -3.009 habitantes) y Navarra (-0,01 por ciento, 89 habitantes menos).

La única comunidad que gana habitantes es Canarias, con 335 más, un 0,02 por ciento, al igual que las ciudades autónomas de Ceuta (+162, un 0,19 por ciento más) y Melilla (gana 2.877 habitantes, un 3,56 por ciento más).

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este lunes la consolidación de los datos del Padrón Municipal, que arrojan una reducción del 0,3 por ciento en la población española a 1 de enero de 2013, la primera desde 1998, cuando comenzaron a elaborarse estas estadísticas.

En total, España contaba a esa fecha con 47.265.321 empadronados, de los que 23.196.386 son hombres y 23.933.397 son mujeres, es decir, 135.538 habitantes registrados menos que el 1 de enero del año anterior.

Durante 2012, sólo ocho de las 52 provincias españolas han arrojado un saldo positivo: Guipúzkoa, cuya población empadronada ha crecido un 0,24 por ciento;  Málaga, con un 0,73 por ciento; Las Palmas, con un 0,28 por ciento; Sevilla, que aumentó un 0,16 por ciento; Zaragoza, con un 0,05 por ciento; Ceuta, con un 0,19 por ciento y Melilla, la que más creció durante 2012, con un 3,56 por ciento. Girona, por su parte, se quedó como estaba el año anterior.

Por contra, cayó la cifra de empadronados en el resto del país. Los mayores descensos se produjeron en las provincias de Cuenca, que perdió al 2,81 por ciento de sus vecinos; Zamora, con una reducción del 1,74 por ciento; Salamanca, con una pérdida del 1,43 por ciento; Ávila, con un 1,42 por ciento y Soria, donde la cifra de empadronados se redujo un 1,3 por ciento.

 

MENOS INSCRIPCIONES DE EXTRANJEROS

En los últimos quince años el aumento de población en España había estado impulsado, fundamentalmente, por la inscripción de extranjeros, cuya cifra pasó de 923.879 en el año 2000 a 5.747.734 en 2010. Sin embargo, en los últimos años esta tendencia ha ido cambiando, hasta el punto de que en 2011 y 2012 las inscripciones netas de extranjeros fueron negativas (15.229 y 216.125 menos, respectivamente).

Así lo recogía el desglose provisional del Padrón por nacionalidades que el INE publicó el pasado mes de abril, unas cifras que estarán consolidadas el próximo 17 de enero. Aunque pueden variar en alguna medida (se revisa dato a dato eliminando duplicidades y bajas), la línea es la misma: el descenso de ciudadanos extranjeros, tanto europeos como de terceros países está empujando la caída general de la población empadronada en España.