El efecto bumerán de la solidaridad parlamentaria del PSPV

Mantener la dignidad a veces tiene un precio. Por ejemplo, quedarte sin representantes en los órganos estatutarios cuando lo que has intentado es mediar para que ningún grupo se quedara fuera. Es lo que le ha pasado al PSPV, que tras tender la mano a Compromís, la coalición ha ignorado por completo a sus compañeros de oposición y los ha dejado sin papel en la renovación del Síndic de Greuges. Un nombramiento que, cuanto más se alargue, peor será para los socialistas.

El PSPV de Ximo Puig puso como condición para la renovación de José Cholbi como Síndic de Greuges que Compromís pudiera ocupar la vacante que mantiene en el Consell Valencià de Cultura. Pero Compromís no aceptó la petición de populares y socialistas (EU sí que lo hizo) de retirar sus propuestas para la figura del Defensor del Pueblo valenciano y escenificar, así, la unanimidad en torno al nombramiento. Porque junto a éste se elegían también a los titulares de otras dos vacantes en el CVC (una del PSPV y otra de EU), y una más en el Consell Jurídic Consultiu (a propuesta del grupo socialista).

El paripé de la pasada semana en Les Corts dejó al PSPV a los pies de los caballos, ya que el bloqueo en la Sindicatura de Greuges perjudica más al principal partido de la oposición que al PP, incluso aunque ahora ejerza el cargo la adjunta Emilia Caballero, propuesta en su día por los socialistas. Y es que la nueva síndica no debe estar muy contenta con sus compañeros de filas, ya que pidió continuar un mandato más como adjunta y la respuesta de los suyos fue proponer al actual vicepresidente segundo de la Cámara, Ángel Luna, en su lugar.

Además, si esta situación de bloqueo se prolonga hasta las elecciones autonómicas de mayo de 2015, un posible cambio de gobierno tampoco facilitaría la renovación. El billete de ida del PP a la oposición solo vendría, según apuntan las últimas encuestas, de la mano de un tripartito entre PSPV, Compromís y EU. Y, si no ha sido posible llegar a un acuerdo estando los tres grupos en la oposición, algunos dirigentes socialistas dudan que se pueda dar una vez conseguido el poder.

Además, dada la mayoría que se requiere para renovar los órganos estatutarios, el acuerdo del tripartito también debería contar con el aval del PP, que por muy mal que le fuera en las elecciones es difícil imaginar que no llegaran a los 33 diputados, un tercio de la Cámara.

Por eso cada vez suenan más entre los escaños del grupo socialista voces que piden que se avance en el pacto con el grupo popular para renovar la Sindicatura de Greuges y que Compromís y EU se suban al carro, si quieren. Varios diputados han expresado su malestar por la actitud de la coalición que lidera Enric Morera después del gesto solidario y conciliador de Ximo Puig. Al final, parece que se impone el dicho de que “cada palo aguante su vela”.

Estas fuentes proponen, incluso, acelerar el proceso para llegar a un acuerdo antes de las elecciones europeas. Hay tiempo y espacio, ya que en el mes de mayo se celebrarán dos plenos, la semana del 7 y la del día 14. Y, si hay voluntad, los dos partidos mayoritarios han demostrado que las cosas, si se quiere, se pueden hacer rápidas.