El lujazo de vivir en una casa de pueblo

Vivir anchos y sin vecinos molestos. Tener un rincón para tomar el sol o cuidar las plantas y dejar que los pequeños corran de un lado a otro sin salir de casa. En Valencia existen varios barrios donde vivir así es posible. La mayoría de estas zonas en su origen eran pueblos pero con el crecimiento de la ciudad se han ido anexionando a ella como barrios, pedanías o distritos.

Zona de Campanar, casas de pueblo con historia

Si lo que queremos es una casa de pueblo, como las de antes, podemos visitar la zona de Campanar. Allí, entre sus pequeñas y estrechas calles, en su mayoría peatonales, amparadas por la Iglesia de Nuestra Señora de la Misericordia encontramos una zona rica en casas de pueblo. La mayoría de ellas con más de cien años de antigüedad y de las que sus vecinos no se quieren desprender.

“La mayoría de la gente que vive en el centro de Campanar hemos vivido aquí toda la vida” – comenta Manuel Martínez, agricultor jubilado que pasa las horas en la Plaza Mayor de Campanar – “Mis abuelos eran de Campanar, mis padres eran de Campanar y yo sigo viviendo en Campanar. Mi hijo se compró con su mujer un piso en la zona nueva y ahora están mirando para comprar una casa en la zona del pueblo, que es como llamamos aquí a la zona del centro del barrio, porque mis nietos se están haciendo mayores y se les queda pequeña la casa. El problema es que ahora mismo ¡nadie quiere vender! Porque saben que las venderían más baratas de lo que realmente cuestan, aunque estén por reformar, aquí las casas son grandes, generalmente ocupan una manzana, dan a dos calles, y cualquier casa tiene más de 300 metros cuadrados.”

Sin salir del barrio, pero dejando el casco histórico a espaldas, nos situamos en una zona nueva que ha intentado mantener el sabor del auténtico de Campanar, con unifamiliares de dos alturas. En las últimas calles del distrito, saliendo a la avenida Maestro Rodrigo, encontramos una serie de casas de pueblo de reciente construcción. Lo curioso de la zona es que no están todas habitadas, incluso algunas han sido tapiadas para evitar el acceso a su interior. Curioso. En las calles colindantes, donde se respira la esencia de Campanar no existe posibilidad de alquilar o comprar inmuebles y a solo unos pasos de esa zona, una fila de siete casas sin habitar y tapiadas. Quizás el motivo de ello sea que su precio es muy elevado o que la gente que quiere vivir en el barrio prefiere algo más céntrico, aunque solo les separe dos calles. En la calle paralela se aprecia una serie de casas, también de reciente construcción. De las doce casas, iguales, que componen la calle solo un cartel de se alquila. En la calle una chica apunta el número. “Me gusta la zona, mis abuelos son de Campanar; espero que no me pidan mucho, no puedo emplear más de 500 euros al alquiler, pero creo que me pedirán entre 600 ó 700 euros porque la gente sube mucho el precio en esta zona, y más si es de obra nueva”. 

Nuevo Benicalap, casas de pueblo ¡sin construir!

Cerca de Campanar encontramos el barrio de Benicalap. La pedanía, independiente hasta 1979 de Valencia, es una de las zonas con más palacetes, masías y casas de pueblo de la ciudad. En la zona es imposible hacerse con alguna de las casas del centro neurálgico así como de las, increíbles, construcciones del camino que va a Burjassot por ello, las promotoras, avispadas, quieren recrear una ‘Nuevo Benicalap’ al lado de la Ronda Norte.

Allí se han construido residenciales con piscina, zonas comunes y parques infantiles. Pero aun hay más, una constructora, Valenciapark, asegura que puedes hacerte con una verdadera casa de pueblo en mitad de la ciudad. El problema: esas, maravillosas, viviendas de pueblo que quieren vendernos aun no están construidas. En la avenida Levante con el Bulevar entre matorrales han plantado, como si de una falla se tratase (quizás en homenaje a su cercanía a la Ciudad del Artista Fallero) una caseta prefabricada donde se ha instalado la promotora que vende este proyecto de ‘ciudad – pueblo’ en fases de ocho en ocho. En el solar, propiedad de Bankia, hay proyectadas 80 viviendas unifamiliares y, según sus promotores, “será como vivir en un pueblo pero en mitad de la ciudad”.

Por ahora, a parte de la caseta de la promotora solo se ven un par de fincas, matorrales y solares vallados. Ahí están proyectadas las casas de pueblo, pero de grúas, perforadoras u otros aparatos de construcción ni rastro. Cuando llamamos para informarnos sobre la promoción de viviendas nos explican que contarán con tres alturas, jardín privado, parking en planta baja y un jardín comunitario con piscina para los bloques de casas de pueblo. Del precio, no nos dicen datos claros pero aseguran que «en septiembre seguro que bajarán». Por ahora el proyecto esta parado pero se retomará cuando termine el verano. Y debe ser porque en la zona, en la que apreciamos una bonita alquería del siglo XIX, hace mucho calor para empezar con las obras en verano. De las casas de pueblo, ni rastro.

Otras zonas en las que podemos vivir como en el pueblo

El barrio de Orriols también ofrece la posibilidad de hacerse con alguna vivienda inspirada, porque aquí hablamos de obra nueva que generalmente pertenecen a un complejo residencial, en casas del pueblo. Pegado al Parque de Orriols, cerca del nuevo centro comercial y del estadio del Levante UD hay zonas urbanizadas en las que podemos hacernos con una vivienda de este tipo.

Hablamos con una propietaria que quiere vender su casa, ubicada en la avenida Alfahuir, y el precio es desorbitado. “La zona se ha revalorizado y los precios han subido mucho” – comenta la vendedora – “Es como vivir en un pueblo pero con las ventajas de la ciudad y a eso hay que añadirle que tienes el centro comercial al lado, el tranvía, autobuses, metro y toda clase de servicios”. Una vivienda de 360 metros cuadrados, 6 habitaciones, 3 baños, parking, guardilla y zona comunitaria con tenis y piscina por el ‘módico’ precio de 460.000 euros.

En Benimaclet, cerca de Orriols, también se mantiene la orografía de los pueblos y la mayoría de sus viviendas no superan las 3 alturas. En este barrio hay pocas casas en venta y las que hay, y se venden, son derribadas y los nuevos propietarios se construyen sobre el solar una vivienda nueva; eso sí, con esencia de casa de pueblo. En alquiler si que existe la posibilidad de poder hacerse con una vivienda de estas características pero constan dos opciones: que la casa este en muy malas condiciones o que el precio sea muy elevado. Los alquileres en la zona, por una vivienda de pueblo, esta alrededor de los 750 euros “negociables” – nos comenta un trabajador de una inmobiliaria de la zona – “aquí el problema que hay es que si esta reformada no hay casas de estas características por menos de ese dinero, la gente no puede bajar mucho más los precios porque los impuestos de las casas son altos”.

Vivir en una casa de pueblo tiene sus ventajas pero en Valencia hacerse con una vivienda de esas características es complicado, caro o utópico. Para poder disfrutar de varias alturas, terraza, parking propio, zona verde y aire puro lo mejor quizás sea ¡mudarse al pueblo!.

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