El PSPV le hace guiños al tripartito

Los socialistas valencianos han arrancado muy fuertes la carrera por las elecciones autonómicas y municipales, que no serán hasta mayo de 2015. En el PSPV están convencidos de que van a volver a gobernar en la Generalitat y acarician con las yemas de los dedos el Ayuntamiento de Valencia. Pero saben que no llegarán solos. Por eso coquetean, en público y en privado, con un tripartito que no es del agrado de todos.

La última muestra de cariño se pudo ver anoche en el debate que organizó la Real Sociedad Económica Valenciana de Amigos del País y en el que participaron Serafín Castellano por parte del PP, Ximo Puig por el PSPV, Enric Morera de Compromís, y Marga Sanz desde EU. Los tres últimos expresaron abiertamente su disposición a llegar a acuerdos si tienen la oportunidad de echar al PP de las instituciones valencianas.

Sin embargo, aunque las condiciones políticas lo permitan en su momento, este tripartito no acaba de convencer a muchos militantes ni dirigentes del PSPV. Tanto el líder autonómico, Ximo Puig, como el portavoz municipal, Joan Calabuig, en diferentes encuentros con la militancia y la sociedad civil, han podido escuchar en las últimas semanas las críticas de algunos compañeros a esta posible alianza. Especialmente, con Compromís.

Los socialistas valencianos ven cómo la coalición que representan Enric Morera y Mónica Oltra se cuelga las medallas mediáticas de un trabajo de denuncia y control del Gobierno de la Generalitat que, defienden en el PSPV, llevan a cabo prácticamente en exclusiva. Gürtel o el accidente del metro de Valencia son algunos ejemplos. Además, esa manera llamativa y explosiva de hacer política que tiene Compromís no casa con el carácter de hombre tranquilo y meditado que quiere transmitir Ximo Puig.

Por eso, el mensaje primero es el de que la vocación de los socialistas valencianos es la de gobernar en solitario. Pero sus dirigentes también lanzan un aviso a los ingenuos: si después de 20 años en la oposición, el único modo de evitar que gobierne el PP es un tripartito, habrá tripartito.

Y para llegar al momento con los deberes hechos, el PSPV ya echa cuentas. Las últimas encuestas dan a los partidos de izquierdas una amplia mayoría en Les Corts, rondando los 60 diputados (de un total de 99) en el mejor de los casos y con un PP compartiendo oposición con UPyD, Ciudadanos e, incluso, Vox. Si los socialistas mantuvieran su peso actual, de un tercio de los escaños, dan por sentado que la presidencia de la Generalitat sería para ellos.

Pero ¡ay! el Ayuntamiento de Valencia será el gran dolor de cabeza. Los mejores sondeos indican que el PSPV se quedará como está, con ocho concejales, y que Compromís le pisará los talones. Junto a EU superarían por los pelos la mayoría absoluta y podrían sumar hasta 18 ediles, del total de 32 que componen el pleno. Todo ello sin menoscabo del papel que finalmente juegue el ‘huracán’ Rita Barberá.

Con esos números, en Blanquerías temen no poder ocupar la alcaldía y que ésta pueda ser un obstáculo para gobernar la Generalitat. Incluso, empiezan a prepararse para un posible acuerdo con un alcalde no socialista, aunque preferirían que éste fuera el representante de EU.

Algo parecido se ha vivido esta legislatura en Burjassot, donde el alcalde de Compromís, Jordi Sebastià, se dispone a ceder el mando al PSPV durante el último año de gobierno. Los socialistas no están descontentos con el experimento, aunque el mandato del primer edil tampoco ha estado exento de polémica. La principal preocupación de los socialistas es que el resultado sea como en Cataluña: un breve paso por el poder con las manos atadas para luego volver al mismo sillón de los últimos 20 años.