La emergencia de los presidentes provinciales del PP valenciano.

Javier Moliner, presidente del PP de Castellón

La emergencia de los presidentes provinciales del PP valenciano empieza a ser muy tenida en cuenta en la sede nacional de los populares.

La caída de Alfonso Rus ha colocado debajo del foco a Vicente Betoret, hasta ahora siempre en segundo plano tras la alargada sombra de un hombre que si escuchara esta frase seguro que haría un chiste sobre lo bajito que es.

Betoret es alcalde de Vila-marxant. Y va a ser uno de los tres únicos primeros ediles (si repiten como tales) con escaño asegurado la próxima legislatura en Les Corts, junto a Rita Barberá (Valencia) y César Sánchez (Calpe). Además, en la lista autonómica valenciana va por delante del conseller Luis Santamaría (Ley de Señas), y de María Bernal (la blogger fichaje sorpresa de la temporada de los populares). Por añadir algo del perfil de Betoret: es joven, tiene experiencia, y, como dirían los cursis, es bien parecido. No les digo más.

Otro valor emergente con mando provincial en el PP es el presidente castellonense Javier Moliner. En su caso su proyección fuera de Castellón tiene la pega de que Alberto Fabra (con quien tiene muy buena relación) también es natural de esa provincia. Y en el PP hay una regla no escrita de alternancia de orígenes territoriales en la presidencia de la Generalitat, y de contrapeso por provincias entre la presidencia y vicepresidencia del Consell y la presidencia de Les Corts. Por lo que la salida natural de Moliner es hacia Madrid. En donde tiene muy buen cartel. Al loro con él. Moliner, por cierto -qué cosas tiene la vida- presentó uno de los afamados libros sobre economía de Fernando Giner Grima, hoy candidato de Ciutadans a la alcaldía de Valencia.

Y el tercer presidente provincial es el alicantino José Císcar, que aún no lo es de su Diputación, y en quien están posados muchos ojos por lo que pueda pasar el 24 por la noche. Por si se repite aquello de “Alacant, apart”, y acaba gobernando una isla.