Revolución por el bulo de la multa a un corredor

Es sabido que andar con prisas no es bueno. En ningún aspecto de la vida o la profesión. Y este lunes se produjo un hecho curioso que aúna los dos conceptos. Una fuente del PSPV dio a conocer a los medios de forma particular un suceso: la multa por parte de la Policía Local a un corredor por la vía pública, exactamente por una acera.

De un lado, el titular resulta llamativo y la cuantía supuesta más: 200 euros por hacer running sorteando ancianas. Pero la fuente era una conocida de una conocida del supuesto afectado en cuestión. Los medios se volcaron con la curiosidad y ya desde la mañana reservaron espacios en sus informativos y páginas para contar la nueva.

¿Afán recaudatorio? ¿Incivismo? ¿Falta de humanidad de un agente? ¿Falta de respeto de un corredor? ¿Agitación de la oposición? ¿Ansia informativa de la prensa? De un modo u otro, todas las personas movilizadas detrás de la pista creyeron en el suceso, no en vano existe una normativa municipal que habla de esta cuestión expresamente.

La ordenanza de Circulación cita en su artículo 47, punto 2, lo siguiente: “se prohíbe a los peatones correr, saltar o circular de forma que moleste a los usuarios”. Y continúa en el punto 5: “comportarse en las aceras, pasos, calzadas, arcenes o, en general, zonas contiguas a la calzada, de forma que objetivamente puedan perturbar a los conductores o realizar o dificultar la marcha de sus vehículos o puedan dificultar el paso de personas con movilidad reducida”.

Desde el PSPV se trató de localizar al supuesto corredor multado durante todo el día de un allegado a otro pero al llegar la noche y con periodistas esperando el documento de la denuncia y, cómo no, al testimonio en primicia del afectado, no pudo ser. En la mañana del martes se confirmó, no había multa, identidad ni mucho menos contacto al que llamar.

El PP se afanó en desmentir y en tachar de “intoxicación” y bulo el hecho. A estas horas no está claro si el implicado existió, exageró o se asustó ante el revuelo y si el suceso en realidad acaso aconteció o se solventó para evitar la alarma en la calle. No obstante, donde unos ven noticia, otros ven oportunidad y otros amenaza. Y al final solo en la calle se traduciría ya en pavor, midiendo los pasos y contando los céntimos.