Ritaleaks y Compromís, no todo vale

Todavía no ha despuntado la campaña electoral y ya encontramos las primeras salvas en unos días que se nos antojan calientes. Jornadas truculentas en las que los partidos de la oposición parecen querer validar cualquier procedimiento para producir el cambio político en nuestras instituciones. Y nos da la impresión, todavía con mucho documento que revisar, que es lo que ha hecho esta mañana Compromís con su #Ritaleaks. Nada nuevo por su parte. La anterior ocurrencia de la gente de Oltra, también en esta linea, fue aquella frustrada web de supuetos “enchufados” en la que sumariamente se pretendía ajusticiar en la plaza pública, sin comprobación previa y mediante delación anónima, a trabajadores que tal vez habían obtenido su pueto de trabajo de la manera más lícita. No valen, ni pueden valer medios de la Edad Media aunque se pasen por el moderno tamiz del 2.0.

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No nos gusta, ni nos puede gustar que se ponga en tela de juicio los gastos, en la mayoría de los casos de representación de los vecinos de la ciudad de Valencia. Queremos dar buena imagen y eso cuesta dinero. Lo otro, lo de ir taxi y buscar menús baratos para reuniones que puedan dar beneficio para la ciudad, solo se puede pedir desde la oposición en un ejercicio de hipocresía e irresponsabilidad. Una doble moral interesada y de gestos que solo se lanza desde la oposición. De producirse ese cambio políticos estamos convecidos que la factura total no cambiaría significativamente. A lo mejor si los nombres de quienes emiten las facturas, pero eso siempre es así.

Rita Barberá ya ha anunciado posible querella. Tal vez el charco en el que se ha metido Joan Ribó por posible incumplimiento de la ley de protección de datos, no sea menudo. ¿Se retractarán los de Compromís? ¿Producirán el caudal mediático y en redes sociales que hoy han conseguido generar que palíe el daño causado? Lo dudamos, pero ya conocen el aforismo: “Estos son mis principios y si no le gustan, puedo cambiarlo”.